Cualquier
excusa es válida para traer al bueno de Wall-e por estas tierras, pero es que,
además, la banda sonora de Thomas Newman es magnífica. Os dejo esta escena
maravillosa como muestra de la magia del cine y del buen hacer de Pixar: dos
latas de chatarra, un extintor y la falta de gravedad, junto a cuatro notas
musicales, elevan a la categoría de arte lo que en principio es sólo otra
película para niños. Que viva Wall-E.
La crisis de las ideas
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HOW TO TRAIN YOUR DRAGON, versión real... bueno, no tanto, los dragones no
existen, en el sentido de que siguen siendo una animación, veraz,
detallis...
Hace 6 horas
