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7/6/12

Semana de Alien (V)




Lo que Prometeo promete
A estas alturas ya alguno estará haciendo cola para ver el esperado retorno de Ridley Scott al género que le dio la fama. Me temo lo peor, vistas sus últimas películas. Tampoco me gusta que haya tenido que recortar escenas violentas para obtener la famosa calificación en USA para menores de 17 acompañados – lo que significa que tendremos sangre para rato (nada que desgraciadamente no hayamos visto ya). De partida, no hubiera pasado nada si aquella nave que pide auxilio a la Nostromo en la primera  película sigue envuelta en el misterio. Es más, tanto mejor. Al menos, esperemos que la explicación que nos den no dilapide los secretos y la mística de los Aliens, como por ejemplo la nueva trilogía de Star Wars hizo con la aparición de los miriclodianos y de un Yoda saltarín.

De forma bastante menos prudente, me quejaba yo hace casi tres años de la falta de originalidad del cine de hoy en día, a propósito del anuncio de esta película que hoy finalmente se estrena. En fin, una curiosidad, que sigue siendo bastante acertada pese al tono exaltado. Que por otra parte es, tal vez, el que se merece. Aquí la reproduzco, pelín editada, para forofos, curiosos, masoquistas y amigos en general, que alguno me queda aún. Los demás, al cine.


Que alguien pare ésto, que yo me bajo

Alien 5
Anuncian que se va a rodar Alien 5. Pues muy bien, hombre. Y que será una precuela, palabro que está muy de moda pero que -constato- no está en la RAE. Pues vaya. Alien, la original, es una copia descarada de tiburón, que había sido un taquillazo unos años atrás gracias a una dirección soberbia, a unos actores impresionantes y a una partitura de dos notas, y simplemente recogiendo un monstruo de serie B pero rodeándole de personajes reales, que es lo que diferencia en suma a una buena historia de toda esa basura que hay por ahí. Entonces llegó Ridley Scott y pensó que la historia quedaría mejor en el espacio, y es verdad que lo mismo da el mar o el espacio o un parque de dinosaurios, lo importante es que no se vea el monstruo más que en los momentos clave (...)

Me tienta hablar de Alien pero en un ejercicio de autocontención sin precedentes no lo haré (hoy), y me voy a dedicar a poner a caer de un burro a Ridley Scott, un director en letras mayúsculas que hizo Blade Runner (oooooooh) y que, después de perpetrar Gladiator y de no ganar el óscar (pero sí fue la mejor película, cómo se come éso...), de la pataleta que se agarró, no ha parado de castigarnos con castañas pilongas de la talla de Hannibal o esta comedia romántica con Russel Crowe, que ya ni del nombre me acuerdo (...) 

Y ahora ha resultado que la que se está rodando es Robin Hood, claaaaaro, hacía falta, si nada más hay quinientas versiones de Robin Hood, hay que hacer otra que va a ser la mejor, lo más de lo más, y por qué no otra de Sherlock Holmes, pues venga, y ¿qué tal una nueva trilogía de Alien con Vin Diesel? Ésto es la maravilla del séptimo arte amigos, un desparrame de creatividad, originalidad y talento; claro que casi mejor cuando no inventan, porque para originales, Tarantino. A ése me lo dejo para la próxima, que le van a silbar los oídos allá en el videoclub de Connecticut del que nunca debió salir.


-Menudo tío palizas - dijo Noomi-.


5/6/12

Semana de Alien (IV)





Alien Resurrection
Alien Resurrection es una película que nunca debió existir. Alien 3 había cerrado la franquicia, con más pena que gloria, pero cerrada y bien cerrada. Y Ripley estaba bien muerta, o eso creíamos. Pero las malvadas corporaciones, como es una constante en la saga, quieren un ejemplar del monstruo como sea, incluso clonando a la Teniente, quien, en el colmo del despropósito, tendrá un alienígena humanoide (por tendrá queremos decir parir), además de súper-poderes. Mal le estaban yendo las cosas a la Weaver para embarcarse (y producir) semejante cosa. Por cierto que Total Film también reivindicaba hace meses esta película y, en concreto, la escena en la que Ripley destruye a sus clones. Pero en Tururú tampoco estamos de acuerdo con ellos esta vez.

Esta cuarta entrega es muy mala, pero es que, además, se entrega al gore de manera descarada, con escenas bastante asquerosillas. Si tan mala es la película que la carrera de Jean-Pierre Jeunet , con filmes tan celebrados como Delicatessen o La Ciudad de los Niños Perdidos, se estrelló sin remedio. Tal vez lo único salvable sea el tándem de sus actores habituales, Ron Perlman y Dominique Pinon. Por lo demás, Winona Ryder aparece por allí (para terminar de hundir su currículum) y todos juntos se abandonan al ruido y, sobre todo, a un feísmo atroz. Sólo para incondicionales del género, que no de la saga y menos aún del personaje de Ripley, traicionado para exprimir la taquilla. Bastante lamentable.

Lo mejor: la escena de la persecución en las escaleras.
Lo peor: todo lo demás.





Anda que no me ha costado encontrar una foto de la peli que no sea demasiado asquerosilla...

29/5/12

Semana de Alien (I)




Ya casi está aquí Prometeo. Muy esperado este regreso de Ridley Scott a la ciencia ficción y al universo Alien. Tan esperado es, que sin duda decepcionará a casi todos, y más aún cuando la promoción de la película lleva ya un mes de bombardeo intenso y muchos más meses calentando motores. En Tururú hemos decidido hacerle un hueco al entrañable monstruo galáctico de saliva ponzoñosa y aviesas intenciones, haciendo un repaso a sus terroríficas aventuras y desventuras, siempre de la mano de la simpar morenaza de rizos ariscos Teniente Ripley.

Como lo primero es lo primero, comenzamos con la primera parte de la saga, que ya comentamos en este blog en su día. Aquí la transcribo, demostrando que cualquier tiempo pasado fue mejor, incluidas las habilidades de quien esto firma. También le he pedido al Maestro Tururú una ayudita con las calificaciones. Veremos qué opina.

Alien, el Octavo Pasajero

Mala baba espacial
Hace poco revisaba el montaje del director de este auténtico clásico de Don Ridley, aunque no he notado grandes diferencias con el original. Si acaso, que la caja del DVD era más bonita, mínima metáfora de estos tiempos que corren, con fachadas cada vez más lujosas y menos contenido.

El octavo pasajero de la Nostromo es un tipo de lo más peculiar. Nace de un huevo gigante maloliente con la forma de un cangrejo blancucho, y, después de anidar en la cara del pobre John Hurt (que ha de ser siempre recordado por esa película después de haber rodado otras 60), se muda al esternón y, en el tiempo récord de dos días, se tranforma en un bichejo de aspecto metálico y dientes de sierra (buenísima la parodia en La Loca Historia de las Galaxias de Mel Brooks). No contento con eso, el pequeño esperpento, una especie de David el gnomo cabreado y espídico, se oculta entre los recovecos del transporte estelar, y en un rato se convierte en un monstruo baboso de tres metros, lengua asesina, cola punzante y ácido en vez de sangre, sin que para tanta mala leche haya explicación ninguna (porque ni se come a la gente, como en Tiburón, ni hay de por medio una venganza como en El Cabo del Miedo o similar). Suponemos pues que se trata de un alienígena cabezón y psicópata, al que Sigourney Weaver y demás pandilla le han caído gordos. En las secuelas (que son apreciables, sobre todo la de James Cameron) se nos explica algo más de tan peculiar raza, como si del águila culebrera de Despeñaperros se tratara. En todo caso, el monstruo es lo de menos: lo que importa es la tensión y eltravelling a través de los pasillos.

La película es vibrante y, aunque avanza un poco a saltos como Blade Runner, está a años luz de otras castañas del género que han venido perpetrándose en los últimos años. Mención especial para la criatura de H.R.Giger, ese gigantón de lengua de titanio con ojitos, de inspiración recargada y gótica, que se queda corto si lo comparamos con las pesadillas que este hombre debe llevar en la cabeza. Éso sí, a mí la que me gusta es la escena final; intuyo que ocurre algo alrededor de la ropa interior minúscula de la Weaver, pero, ¿el qué? No sabía yo que no se puede hibernar en pijama. Cuánto desconocemos del espacio.

Lo mejor: John Hurt teniendo una indigestión de huevos alienígenas. Qué susto
Lo peor: un clásico. Poco que decir.



Pues sí, parece que ya me encuentro mejor...


27/8/11

Las polaroids de Blade Runner

Sabor a clásico
Sean Young tiene fama de locuela psicótica, y cuando el río suena, agua lleva. Pero nos da igual. Nos quedamos con su personaje de Rachel en Blade Runner, frágil, elegante, torturado e irresistible. Además, la Young demuestra tener buen ojo con esta serie de polaroids tomadas durante el rodaje del clásico. Hay una treintena de fotografías en su web oficial, de diseño feísta y horripilante foto de portada (adjunto link, para los amantes de las emociones fuertes). He aquí una pequeña muestra; impagable la foto de Harrison Ford, un poco payasete. Qué tiempos. Siguen hablando de esa precuela de Blade Runner que Ridley Scott dirigirá después de la precuela de Alien. Pa´echarse a temblar, afirmo.







3/3/11

Robin Hood

Arquero taciturno
No está mal este nuevo Robin Hood que Ridley Scott (director que ganó su fama en la ciencia ficción, pero que hace tiempo se pasó a las aventuras medievales, siguiendo la estela de Gladiator –quizá dan más dinero, quizá están más de moda-) y Russel Crowe se han sacado de la chistera. El bueno de Crowe, australiano brutote, es uno de esos actores de carácter, expresión pétrea y balbuceo ininteligible, pero da igual, porque hay muy pocos hoy en día que, en la estela de John Wayne, Eastwood o Cary Grant, puedan llenar la pantalla aunque no se les entienda nada de lo que dicen.

Más que de la leyenda (o historia, según algunos) del arquero de Sherwood, Scott toma prestados elementos de Braveheart (esa nobleza en rebelión) y transforma a Lady Marion en una mezcla de Juana de Arco y Terminator (Cate Blanchet, siempre bien). La idea de contar los orígenes del personaje es buena, pero la pena es que nos quedamos a medias, con ganas de más, no sé, quizá de más batallas, o de que pase algo que no esperábamos, o de un personaje con algo más de chicha. Muy lejos de Errol Flynn o del zorro encantador de la Disney (e incluso algo inferior al de Kevin Costner), este Robin Hood, de puro serio, se nos ha quedado un poco apático, y además tiene la fea costumbre de torturar al malo para que escupa información. A Batman se lo consentimos porque es el Señor de la Noche, y a duras penas, pero no, queridos Ridley y Russel, los héroes son otra cosa, y lo subliminal en estos tiempos de guerra no es nada bienvenido en Tururú. Por lo demás, buen intento.

Lo mejor: los actores, y que la historia es distinta.
Lo peor: que pese a ser distinta, la historia es muy flojita.

 
D´Artagnan y los tres mosqueteros...

22/10/09

Un experimento sobre un clásico (y 2)

Blade Runner ( Parte IV) - En contra
Es curioso lo que sucede con Blade Runner y otras películas de culto. Su fama, merecida o no, ha ido creciendo, y hoy en día nadie se atreve a criticarla. Los defectos de la cinta, (por supuesto que los hay) van teniendo con el paso del tiempo menos y menos importancia. Lógico. El cine de hoy en día va recurriendo cada vez más a los recursos fáciles y los efectismos. No hace tanto tiempo Ridley Scott era un director bastante mediocre, y aficionado en demasía a la cámara lenta. En la película 1492 algunas escenas parecen un anuncio de colonia, y lo mismo en Gladiator (de ahí tal vez que no se llevara el óscar al mejor director). La formación de Mr. Scott en la publicidad, desde luego, no le ayuda. El otro recurso, además de la cámara lenta, que se usa en Blade Runner, es la voz en off. Aunque se ha utilizado mucho en el cine negro, el narrador de fondo es un recurso barato en general, y, si la narración es buena, no debería ser necesario. Algo pasa en Blade Runner para que esa voz en off fuera imprescindible en la versión comercial. De hecho, el montaje del director no es comprensible sin las explicaciones de la versión comercial. Por lo demás, los recortes de presupuesto hicieron que en lugar de los siete replicantes que escaparon de la mina espacial, como se dice al comienzo de la película, Deckard sólo tenga que eliminar a cuatro; y no sólo éso, sino que, desgraciadamente, la película avanza a trompicones, deprisa, sin transiciones, para ahorrarse un puñado de dólares -como diría el bueno de Sergio Leone-. Blade Runner es la música de Vangelis, el diseño, la ambientación, las luces. Nada más y nada menos. La supuesta historia del replicante que ama la vida (como tan erróneamente dice la voz en off de Deckard al final de la película) está a punto de perderse por un tempo que no está siempre conseguido, y algunas escenas de violencia prescindible. La química entre Harrison Ford y Sean Young es inexistente por no decir de risa (parece ser que en el rodaje casi se matan, y éso al final se nota); y el guión, incluído cambios de guionistas y ligera inspiración en el libro de Philip K. Dick -que es completamente distinto- se nota imperfecto, incompleto (incluído que la famosa frase que cierra el discurso final de Roy, los recuerdos perdidos como lágrimas en la lluvia, fue idea de Rutger Hauer). Una película mediocre, ni buena ni mala, pero aupada en un podium gracias a los sonrojantes esperpentos como Transformers, Ataques de los Clones y Matrix Revolutions que han llegado después.


"Ay Sean, Sean, no sé si besarte o estrangularte"


21/10/09

Un experimento sobre un clásico (1)

Blade Runner ( Parte III ) - A favor
Harrison Ford es un policía cínico y desencantado. Como buen Marlowe de un siglo XXI que nunca será como lo imaginamos, se rodea de mujeres fatales, superiores hipócritas, callejones oscuros en los que siempre llueve. Blade Runner es una historia de cine negro sobre dos personajes: un robot amoral obsesionado con la vida y un asesino con escrúpulos. Alrededor, las persianas del edificio de la Tyrell bajan despacio sumiendo a Sean Young y a su traje ajustado estilo años cuarenta en una penumbra rojiza. Deckard buscar escapar de todo, terminar con su último encargo y desaparecer de la ciudad de locos en la que Los Ángeles se ha convertido. Y si es con Rachel mejor. Rutger Hauer quiere más tiempo; es en realidad un enfermo terminal, pero tiene contra quién rebelarse y a quién echar la culpa. Lo mejor de esta película es lo que no se muestra, lo que no sucede: las dudas (más bien certezas) de Harrison Ford sobre su origen replicante; el miedo que atenaza a esos robots perfectos siempre en huída; el creador orgulloso y ciego (doblemente ciego, como en aquella terrible pero maravillosa escena en la que el hijo mata al dios); la escena de sexo, que no de amor, en la que el robot debe ser sometido; la falta de ética de Roy, un niño asustado de cuatro años encerrado en el cuerpo de un superhéroe. Nada es casual en Blade Runner: el detective obsesionado con la papiroflexia, el ingeniero disminuído, la obsesión por los ojos que recorre toda la película (desde el test Voight-Kampf hasta el búho de Rachel, como si fueran los ojos la puerta hacia el alma en una película que se pregunta qué es éso, dónde está). El marco perfecto de la música electrónica de Vangelis, junto con la iluminación, la dirección artística, el cast impresionante o un guión que se fue completando durante el rodaje (al estilo de Casablanca) son sólo detalles técnicos y por lo tanto fríos. Como le ocurre a los personajes de la cinta, es difícil distinguir al robot del humano, distinguir qué es el alma, dónde reside. El alma de Blade Runner es inaccesible, pero sus fotogramas destilan magia y están tan vivos, o tan muertos, como Roy, como Deckard, como nosotros, porque, quién vive.



20/10/09

De cómo la realidad supera a la ficción

Blade Runner ( Parte II ) - Cómo se hizo
A la sexta va la vencida, o éso debe pensar Ridley Scott, porque la última (hasta el momento) versión de la película se subtitula "El Montaje Definitivo", como si en esta vida pudiera haber algo definitivo aparte de la muerte y las trompetas del Apocalipsis (y si eres católico, ni éso). Vuelvo a ver este enésimo montaje y no encuentro grandes diferencias. El DVD, delator inmisericorde, incluye además el "final comercial", demostrando que, después de más de 25 años, todavía no tenemos muy claro con que final quedarnos. A mí, que soy lector macho como diría Cortázar, me da absolutamente igual que termine así o de la otra manera (o en una lancha motora con Jack Lemmon confesando que es un hombre), porque una película dura dos horas y si la faena se remata correctamente nos vale (desconfíe, joven lector, de esas cintas con finales de giro inesperado, en los que sólo la sorpresa final les da sentido: son por lo general huecas y no soportarán una segunda visita). Además de esta ambivalencia en la conclusión, el DVD incluye un Cómo se Hizo de unas 6 horas que es casi más interesante que la película. Me debato entre desvelar algunos datos o no: a fin de cuentas, sería como destripar el argumento, y este documental merece la pena verse. Un rodaje lleno de actores "llenos de personalidad" (Sean Young y Rutger Hauer como aperitivo), con cambios de guionista, de productora, recortes de metraje y presupuesto, muertes inesperadas y en general mal rollo después de rodar semanas y semanas de noche y con lluvia artificial. Por encima de los rodajes fríos y perfectos en fechas, presupuesto y respetando 100% el guión, de los que presumen ciertos directores, algunas obras maestras tienen por contra rodajes costosos, improvisaciones, añadidos y sustituciones de última hora. Tal vez sea éso lo que las hace estar vivas.
 

23/9/09

Mala baba espacial

Alien
Hace poco veía el montaje del director de este auténtico clásico de Don Ridley, aunque no he notado grandes diferencias con el original. Si acaso, que la caja del DVD era más bonita, mínima metáfora de estos tiempos que corren, con fachadas cada vez más lujosas y menos contenido. El octavo pasajero de la Nostromo es un tipo de lo más peculiar. Nace de un huevo gigante maloliente con la forma de un cangrejo blancucho, y, después de anidar en la cara del pobre John Hurt (que ha de ser siempre recordado por esa película después de haber rodado otras 60), se muda al esternón y, en el tiempo récord de dos días, se tranforma en un bichejo de aspecto metálico y dientes de sierra (buenísima la parodia en La Loca Historia de las Galaxias de Mel Brooks). No contento con eso, el pequeño esperpento, una especie de David el gnomo cabreado y espídico, se oculta entre los recovecos del transporte estelar, y en un rato se convierte en un monstruo baboso de tres metros, lengua asesina, cola punzante y ácido en vez de sangre, sin que para tanta mala leche haya explicación ninguna (porque ni se come a la gente, como en Tiburón, ni hay de por medio una venganza como en El Cabo del Miedo o similar). Suponemos pues que se trata de un alienígena cabezón y psicópata, al que Sigourney Weaver y demás pandilla le han caído gordos. En las secuelas (que son apreciables, sobre todo la de James Cameron) se nos explica algo más de tan peculiar raza, como si del águila culebrera de Despeñaperros se tratara. En todo caso, el monstruo es lo de menos, lo que importa es la tensión y el travelling a través de los pasillos. La película es vibrante y, aunque avanza un poco a saltos como Blade Runner, está a años luz de otras castañas del género que han venido perpetrándose en los últimos años. Mención especial para la criatura de H.R.Giger, ese gigantón de lengua de titanio con ojitos, de inspiración recargada y gótica, que se queda corto si lo comparamos con las pesadillas que este hombre debe llevar en la cabeza. Éso sí, a mí la que me gusta es la escena final; intuyo que ocurre algo alrededor de la ropa interior minúscula de la Weaver, pero, ¿el qué? No sabía yo que no se puede hibernar en pijama. Cuánto desconocemos del espacio.
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2/9/09

Que alguien pare ésto, que yo me bajo

Alien 5
Anuncian que se va a rodar Alien 5. Pues muy bien, hombre. Y que será una precuela, palabro que está muy de moda pero que -constato- no está en la RAE. Pues vaya. Alien, la original, es una copia descarada de tiburón, que había sido un taquillazo unos años atrás gracias a una dirección soberbia, a unos actores impresionantes y a una partitura de dos notas, y simplemente recogiendo un monstruo de serie B pero rodeándole de personajes reales, que es lo que diferencia en suma a una buena historia de toda esa basura que hay por ahí. Entonces llegó Ridley Scott y pensó que la historia quedaría mejor en el espacio, y es verdad que lo mismo da el mar o el espacio o un parque de dinosaurios, lo importante es que no se vea el monstruo más que en los momentos clave (creo que en el remake de Los Pájaros se van a ver millones de monstruítos durante toda la película, pero van a poner a Gerard Butler, el tipo ese de 300 (un hombre capaz de soltar un discurso de una hora sin mover un sólo músculo facial...) a pegar tiros hasta que no quede ninguno. Mucho mejor así, dónde va a parar. Bueno, que me tienta hablar de Alien pero en un ejercicio de autocontención sin precedentes no lo haré (hoy), y me voy a dedicar a poner a caer de un burro a Ridley Scott, un director en letras mayúsculas que hizo Blade Runner (oooooooh) y que, después de perpetrar Gladiator y de no ganar el óscar (pero sí fue la mejor película, cómo se come éso...), de la pataleta que se agarró, no ha parado de castigarnos con castañas pilongas de la talla de Hannibal o esta comedia romántica con Russel Crowe, que ya ni del nombre me acuerdo... Primero se anunció la precuela de Gladiator, después la secuela, luego una trilogía (Máximo, Máximo reloaded y Máximo Revolutions, en la que nuestro buen general, esclavo y mártir (por este orden) viaja a Japón para aprender artes marciales y después se disfraza de murciélago porque les tiene miedo... Ay, no, ésa era otra...); en resumen, que ha resultado que la que se está rodando es Robin Hood, claaaaaro, hacía falta, si nada más hay quinientas versiones de Robin Hood, hay que hacer otra que va a ser la mejor, lo más de lo más, y por qué no otra de Sherlock Holmes, pues venga, y ¿qué tal una nueva trilogía de Alien con Vin Diesel? Ésto es la maravilla del séptimo arte amigos, un desparrame de creatividad, originalidad y talento; claro que casi mejor cuando no inventan, porque para originales, Tarantino. A ése me lo dejo para la próxima, que le van a silbar los oídos allá en el videoclub de Connecticut del que nunca debió salir.


"Pido perdón", Ridley dixit
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