Mostrando entradas con la etiqueta Tim Robbins. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tim Robbins. Mostrar todas las entradas

4/5/10

Triple tirabuzón con red

El Gran Salto
Lo peor de esta película es que, en muchas escenas, (sin duda, en demasiadas), no sale Paul Newman. En la versión original, su voz potente se merienda a Tim Robbins y a los hermanos Coen de una sentada, sin ningún esfuerzo. Como otras muchas películas de este tándem notable, el principio promete mucho y la resolución no está a la altura. Sin embargo, en este caso los personajes no se vuelven locos y empiezan a matarse entre ellos, y de hecho no hay ni una pizca de violencia en todo el metraje. Gran noticia, por cierto. Nos queda una comedieta con hallazgos notables, co-escrita por Sam Raimi (¿alguien sabe por qué Bruce Campbell sólo sale en películas de Sam Raimi?) y que de puro tontorrona y a veces surrealista da gusto ver, con la cabeza medio vacía (algunos ya la llevábamos medio vacía de serie, bien es verdad) y un poquito antes de irse a dormir, con una media sonrisa. Ojalá todas las comedías tuvieran algunos puntos tan brillantes como tiene ésta, y sobre todo, tuvieran a Paul Newman pululando por ahí. Tener a un actor así de secundario no es un gran salto, es un circo de trapecistas con red. O sea, valor seguro. Ya dicen que siempre son los mejores los que se van.


Dos actorazos compartiendo sonrisas.

18/1/10

Historias de amor de la vida real

Susan Sarandon y Tim Robbins se separan
Nada es para siempre, y si no que se lo digan a las parejas de Hollywood que han sido (o, mejor dicho, que han dejado de ser). La historia del star-system americano, a falta de otros, está trufada de infidelidades, divorcios multimillonarios, bacanales a bordo de veleros míticos, seductores, arpías, suicidios, drogas, matrimonios que se dan una segunda (y tercera) oportunidad, homosexualidad escondida, muertes inexplicables, desengaños y frustraciones, excesos, rencores, y, más recientemente, videos porno robados, adicción a las compras o a las discotecas, adopciones en masa de niños del tercer mundo, en fin, etcétera, etcétera. Un filón inagotable oiga. Uno podría preguntarse qué tiene Jennifer Aniston que no tenga Gwyneth Paltrow (endemoniado nombre, pardiez), o si Calista Flockhart vale los tropecientos millones que le costó el divorcio a Harrison Ford. El caso es que sólo unas pocas parejas de Hollywood se escapan de esa tónica, y una de ellas era la de Tim Robbins (hábil director, gran actor) y Susan Sarandon (bella, brillantísima actriz). En realidad, a los famosos no les ocurre nada extraño, nada que, en realidad, no nos haya pasado a los demás. Una vez que el conservadurismo (la Iglesia sobre todo, la tradición de las buenas familias, y la dependencia económica y social de la mujer al esposo) ha desaparecido, no nos quedan ataduras para mantener una relación más allá de lo necesario; es decir, que una vez que la química se acaba, no nos quedan razones morales o materiales para no decir adiós en busca de una nueva oportunidad, en forma de persona maravillosa que parezca (o que sea, por qué no) la definitiva. Estoy seguro de que ha de haber un truco para mantener la pasión y el amor, aparte del miedo. Sarandon y Robbins, al igual que otra pareja mítica del cine español, Imanol Arias y Pastora Vega, parecen haber tirado la toalla recientemente, pese a que lo estaban haciendo muy bien. La lección que de todo ésto obtenemos es muy clara: no comáis palomitas en el cine, porque molestáis a los demás, dan sed y engordan muchísimo. O, traducido: no hay ninguna conclusión, porque esta vida no hay quien la entienda, y al amor, menos.

Los búfalos de Durham: yo tenía unos calzoncillos como esos (¿o no?)
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...