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15/10/10

Semana de John Wayne (y V)

BSO - Hatari
John Wayne y sus películas merecerían por si solas un blog entero. Seguramente ningún actor ha definido tanto las películas en las que participó, con su simple presencia, como lo hizo el Duque. John Wayne era feo, fuerte y formal, como reza su epitafio, y, pese su conservadurismo o su postura favorable a la guerra del Vietnam, lo cierto es que dejó un hueco insustituible en la historia de este –a veces- noble arte de los 24 fotogramas por segundo.

Rematando este homenaje, y para desintoxicar de la figura del héroe melancólico, nada mejor que la cancioncilla que Henry Mancini compuso para Hatari, el pequeño elefante y la aventura africana de Howard Hawks. A disfrutar.




10/10/10

Semana de John Wayne (I)

Río Bravo
Howard Hawks fue seguramente el director con el que John Wayne colaboró más repetidamente, exceptuando como no a John Ford. Hawks repetiría la misma historia en El Dorado (auténtico remake) y Río Lobo (ya no tan parecida): Wayne es el héroe de presencia intachable, el que fue siempre salvo en contadas ocasiones (aún en Centauros del Desierto, su personaje sigue siendo heróico, más próximo a los héroes griegos, vengativos y canallas, que al mítico vaquero de La Diligencia). Dean Martin es un borracho redimido y Walter Brennan el vejete simpático. Wayne, sheriff íntegro, valiente y encantador, cumplirá con su deber pese a quien pese. A diferencia de Gary Cooper en Sólo Ante el Peligro, todo el pueblo le ofrece ayuda. Pero claro, él no la necesita.
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Echo de menos en Río Bravo a Robert Mitchum y James Caan, quienes en El Dorado otorgan otra dimensión a los personajes (Dean Martin se me queda corto para hacer westerns, pero es una opinión seguramente muy personal). Por lo demás, la cinta, representante del cine de aventuras de la época, respira el aroma inconfundible del cine clásico e inmortal. Actores de carisma y escenas trazadas al milímetro, como quien no quiere la cosa, con la sencillez que sólo los grandes maestros son capaces de imprimir en sus obras. John Wayne llena la pantalla en cada escena (tal vez incluso el Cinemascope se le queda pequeño), y su personaje, lejos del otro vaquero por antonomasia (Eastwood, claro), aporta la postura chulesca y la sonrisa burlona y llena de carisma que le convierten en uno de los actores imprescindibles de la historia del cine. Hay quien piensa que John Wayne no era un buen actor. Por favor, si transmitía más con una mirada que Mel Gibson y Russel Crowe juntos...
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Por cierto, esta primera escena de Rio Bravo es absolutamente antológica...
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