No es nuevo eso de colocar personajes archiconocidos en otro contexto, en el estilo de los "What If" de los comic o, como en el ejemplo más claro que se me ocurre, en La Liga de los Hombres Extraordinarios, en la que los héroes de la Inglaterra victoriana se enfrentan, en un combinado imposible, a malvados extraídos también de otras novelas. Algo así sucede en esta Alicia de Tim Burton. Los personajes (o, más bien, su carcasa, porque el espíritu aparece dislocado y traicionado por el universo del director) viven una aventura distinta de las imaginadas por Lewis Carrol.
Contra lo que pudiera parecer, y pese a las críticas negativas, la película no sólo aprueba, sino que se coloca por encima de la media de los otros filmes de Tim Burton, un tipo irregular y chiflado que se mueve muy bien en el fantástico pero que no acaba de encontrar su sitio en la ciencia ficción. Entendida como lo que es, un cuento sin demasiadas pretensiones, esta continuación de las aventuras de Alicia deja escenas para el recuerdo y un buen sabor de boca, aupada en el universo recargado y genial que resulta de la mezcla del original y de uno de los directores más creativos, sino el que más, de nuestro tiempo. Visualmente abrumadora, aunque decepcionantemente infantil y precipitada a veces, la película se refuerza en la música y en unos caracteres llenos de detalle pero de apariciones breves, lo que aconseja incluso un segundo visionado. Sigamos en esta línea Tim.
Contra lo que pudiera parecer, y pese a las críticas negativas, la película no sólo aprueba, sino que se coloca por encima de la media de los otros filmes de Tim Burton, un tipo irregular y chiflado que se mueve muy bien en el fantástico pero que no acaba de encontrar su sitio en la ciencia ficción. Entendida como lo que es, un cuento sin demasiadas pretensiones, esta continuación de las aventuras de Alicia deja escenas para el recuerdo y un buen sabor de boca, aupada en el universo recargado y genial que resulta de la mezcla del original y de uno de los directores más creativos, sino el que más, de nuestro tiempo. Visualmente abrumadora, aunque decepcionantemente infantil y precipitada a veces, la película se refuerza en la música y en unos caracteres llenos de detalle pero de apariciones breves, lo que aconseja incluso un segundo visionado. Sigamos en esta línea Tim.
Lo mejor: la imaginería visual y, concretamente, los naipes de metal y las desapariciones del gato sonriente. Bravo.
Lo peor: Johnny Depp, perdido dentro del envoltorio, que no del carácter, del Sombrerero Loco.
Lo peor: Johnny Depp, perdido dentro del envoltorio, que no del carácter, del Sombrerero Loco.
(Y los gemelos, que son un puntazo, oiga)


