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19/1/10

¿Estamos tontos o qué?

Globos de Oro 2010
Cierto que en los últimos años los premios del cine americano han sido muy discutibles. Es verdad que los óscars se consiguen (que se lo digan a Fernando Trueba) a base de promoción, regalos a los miembros de la Academia, en fin, de dinero al fin. Está claro que El Señor de los Anillos no se merece un premio a la Mejor Película (especialmente la tercera parte, la más floja y ruidosa). Pero decir de Avatar, no solamente que es la mejor película del año, sino que es mejor que otras como la de Clint Eastwood o Up in the Air... Yo hace mucho tiempo que he comprendido que no vamos a ver películas nunca más que siquiera se asomen a la calidad de, qué sé yo, La Dama de Shanghai, Con Faldas y a lo Loco, Vértigo, La Naranja Mecánica, por citar unas pocas, pero es que lo de Avatar es demasiado señores... Ya sabemos que de los 500 millones de dólares la mitad nos la hemos gastado en promoción y regalos a la Empire, pero hombre, un poquito de dignidad...


Qué desastre Matt, y nosotros intentando hacer cine...

5/1/10

Lo mejor y lo peor de 2009

Premios Tururú
Ya en los descuentos, me atrevo a señalar lo mejor y lo peor de este año 2009, que, aunque ha tenido Sonrisas y Lágrimas como diría la versión doblada de Julie Andrews, en muchos aspectos será mejor olvidar. Éso sí, partiendo de la base de que soy cinéfilo de DVD y de clásicos más que del cine de ahora, y de que siempre digo que mejor que darle un óscar a Shakespeare in Love, se lo podrían haber dado a Sed de Mal o a Tiburón y así por lo menos hacíamos justicia con unos añitos de retraso.


Tururú 2009 a la Mejor Película: Vals con Bashir
Estrenada en España a principios de año, este alucinado viaje en el límite del sueño y de la realidad (que resulta ser la peor de las pesadillas) es un relato biográfico imprescindible sobre la maldad del ser humano. Película perturbadora, con imágenes poderosas y a veces surrealistas, Vals con Bashir remueve paladas de fango dentro de todos los que aún tienen algo de humanidad por dentro, que, parece ser, vienen siendo cada vez menos. He aquí una muestra de cine de calidad a nivel de argumento y lenguaje, con contenido que no cae en lo moralista. Soberbia.




Tururú 2009 a la Peor Película: District 9
Si queréis que se os revuelva el whopper y los aros de cebolla de la cena en la butaca, ésta es vuestra película. Dando bandazos entre la ciencia ficción, el falso documental, el gore y el cine de a dos pesetas, Peter Jackson apadrina este bodrio, en el que lo más divertido es intentar adivinar si son más feos los alienígenas que el protagonista. Chiquito pasado por la Túrmix, pero sin pizca de gracia. Qué le vamos a hacer, siete euros tirados por el retrete.


Con esos ojitos, casi me da pena darle el premio de peor película...


Tururú 2009 a la Mayor Decepción de la Década: Avatar
Avatar ha recaudado en un par de días 700 millones de dolores, perdón, de dólares. Me alegro mucho por James Cameron, y no me preocupa que sea una película más vacía que el discurso de Bush: si a la gente le gusta, mejor para ellos. Pero me molesta que, en lugar de venderse como un Transformer o un Harry Potter cualquiera, que es lo que es, ni más ni menos, se haya pretendido ofrecerla como la revolución del cine tal y como lo conocemos, el "Lo que el Viento se Llevó" de nuestro tiempo. Quizá con menos ínfulas de diva, y una almohada cervical en lugar de las dichosas gafas 3D, esta película hubiera sido algo más potable.


Avatar Molaaaaaaargh

Pues nada, nos vemos el año que viene en la Gala Tururú, presentada por Marilyn Monroe y Claudia Cardinale conservadas en celuloide, o en nuestra memoria, tanto da. Feliz Año.

21/12/09

Infumable

Avatar
En Aliens, la segunda parte de la saga del monstruo más letal del universo, James Cameron y Sigourney Weaver masacraban a los pobres bichillos alienígenas sin compasión. Puede ser que el éxito (y la inmerecida tanda de premios) de Titanic y el cambio climático que nos predice Al Gore hayan hecho mella en el corazoncito del canadiense, de forma que ahora los alienígenas son los buenos y los marines los malos (y encima tontos). James Cameron, gran director de cine, se ha pasado regurgitando más de diez años este engendro que yo no me atrevo a llamar película. Y es que las cosas, cuando se piensan demasiado, se estropean; igual que un guiso se quema cuando lleva demasiado tiempo en la sartén. Además ha escrito el guión, que no pasa del medio folio, lleno de lugares comunes, y en el que se mezclan la batalla de Naboo del Episodio I de Star Wars con Parque Jurásico, y la velocidad con el tocino. Avatar, además de ser aburrida y mala, es increíblemente increíble, contiene escenas y diálogos vergonzantes (los más vergonzantes que recuerdo desde la malísima El Ataque de los Clones) y, sobre todo, es manida hasta decir basta. Qué pena que la película más esperada de la década sea esta gran decepción, en la que ni siquiera los efectos especiales son algo novedoso. Sr. Cameron: le agradecemos la intención de revolucionar el cine de nuestros días con una película monumental, nunca vista. Desgraciadamente, ya la hemos visto. Hemos visto El Señor de los Anillos, que está a años luz de su película, o Star Wars Episodio III, cuyos personajes tienen muchísima más profundidad (y ya es decir) que los que vemos en Avatar. También hemos visto otras películas en 3D qué resultan más entretenidas e incluso diría nítidas, como, sin ir más lejos, Monstruos contra alienígenas. Y con respecto a la dirección artística, no tenemos un universo tipo Tim Burton, ni siquiera un diseño creativo como Pixar, sino una creación Naif que mezcla los dinosaurios con los elfos de la noche del World of Warcraft, en un potingue con escaso encanto. Dicho esto, también me gustaría decir que aguantar dos horas y media con esas gafas incomodísimas es un suplicio, y que no merece la pena. En fin, estoy seguro de que la película también tiene cosas positivas, pero no las encuentro... ¡Ah sí! Las ganas que te entran de irte a casa y ponerte el DVD de la divertidísima Mentiras Arriesgadas (¿Será porque la película de Swarzi tiene un guión detrás? ¡Qué gran misterio, éste del cine!)

¿Sabes por qué parecen tan falsos los rostros por ordenador? Porque no tienen arrugas...

4/9/09

Mareo tecnológico

Películas en 3D
Se estrena en algunos cines un trailer extendido de Avatar, esa película en la que James Cameron lleva trabajando doscientos años. Supongo que no sabía que hacer con tanto dinero después del taquillazo de Titanic y, en lugar de comprarse una colección de Ferraris o dárselo a los pobres o gastárselo en vino (sin duda mucho más nobles acciones) se ha dedicado a revolucionar el mundo del cine con lo que promete ser la maravilla de las maravillas digitales. Yo he visto el trailer y me ha parecido que no hay para tanto; es más, me suena a una mezcla de ciencia ficción y fantasía sin mucho donde rascar, y con un diseño de personajes que no me ha gustado. En realidad, estas mejoras tecnológicas suenan a tapadera, a intentar camuflar la falta de ideas con fuegos artificiales. Da la impresión de que sería como decir que si lees una novela en uno de esos libros digitales es mucho mejor, porque claro, la pantalla LCD te hace sentir más cercano a las emociones de los personajes. Pues con esto de las 3D pasa lo mismo. El cine es una narración, así que da lo mismo que sea de dibujos animados, de actores reales, en 4D o en pantalla gigante o que te salpique agua, como en aquel sistema que despedía aromas en la butaca (menuda chorrada, por cierto). En 3D he visto Beowulf y también Monstruos contra Alienígenas y también alguno de esos documentales que proyectan en los Imax, y, francamente, está bien, es recomendable ir algún día, pero la sorpresa del hacha que vuela hacia el espectador tiene un límite (o éso espero). Es gracioso mirar hacia el patio de butacas vistiendo esas (antiestéticas pero incómodas) gafas. Y también alguna gente se marea un poco con tanto movimiento tridimensional. Yo me recuerdo de pequeño con esas gafas de papel rojiazules, viendo Jaws 3D y similares. No era su momento, pero es que quizá no lo sea nunca. Esas voces que proclaman que las 3D son el futuro, y que volverán a llevar a la gente al cine, van muy despistadas. Los cines volverán a llenarse cuando las películas vuelvan a ser arte, y sean creativas y no una colección de tiros y clichés. Y, sobre todo, cuando los blockbuster dejen de tratar al espectador como un imbécil. Será entonces cuando la gente vuelva a las salas, cuando merezca la pena gastar dinero por compartir con alguien el placer de disfrutar de una buena historia, bien contada, y que remueva un poquito esa materia gris que, día a día, con tanto videoclip de hora y media y tanta tontería, se va apagando, casi a la misma velocidad con la que las salas de cine echan el cierre.
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