Como decían en La verbena de la Paloma, hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad, una bestialidad. Tanto es así que, cuando nos viene una escena de alguna película clásica a la memoria, nos es fácil encontrarla al momento en nuestras casas, con cualquiera de esos cacharritos tecnológicos y diabólicos (Dios los bendiga).
Inaugurando esta sección, una de las mejores películas de Chaplin, Tiempos Modernos. Todo el metraje es un imprescindible, pero en concreto esta escena, que comienza en el minuto 12:00, me viene a la cabeza muchas veces a la salida del trabajo, cuando ya ando medio loco. Y no es que yo trabaje precisamente en una fábrica, pero me parece que en esta vida, sin darnos cuenta, hacemos poco más que ir apretando tornillos todo el rato.
