Las Dos Torres - Versión Extendida
Las Dos Torres partía con la dificultad de ser una segunda parte en una trilogía que, a diferencia de otras sagas, sólo puede entenderse como continuación. No sólo no tiene final ni principio, sino que además debe de adaptar la parte más aburrida de la obra de Tolkien. La Comunidad del Anillo se ha disuelto, y los personajes se buscan la vida por separado como pueden. ¿Consiguió Peter Jackson hacerlo funcionar?
Lo cierto es que, como parte de la trilogía, la película es correcta. Por separado, es la más floja de las tres. Sólo la aparición de Gollum y algunos detalles elevan una función bastante soporífera. El trasfondo ecologista se tambalea, pero es que los ents, muñequitos cursis y sin carácter, son de juzgado de guardia. Algo así como los ewoks de la tercera parte de Star Wars. Para rematar la faena, Gandalf el Blanco es mucho más soso que Gandalf el Gris, y Légolas y Gimli, en aras de la comercialidad descerebrada, se embarcan en una competición de mamporros y orcos abatidos en combate. Vamos, que la supuesta espiritualidad de los príncipes a paseo. También flojean los secundarios: un prometedor pero inexistente Grima, un Faramir que no da la talla… incluso aparece la sombra de la duda entre Aragorn y Eowyn, a saber por qué, aunque es buena noticia que por fin aparezca una mujer más de cinco minutos en la saga…
Dicho esto, es justo admitir que, pese a sus carencias, la película mantiene el tipo gracias a sus muchas historias paralelas, al mencionado Gollum y a una batalla final con buenos momentos –pese al uso y abuso del ordenador-. La música, brillante, magnífica, se merece un capítulo aparte.
Lo mejor: la expresividad de gollum, un personaje generado por ordenador.
Lo peor: sus detalles cursis, sus detalles gore, y su duración. Media hora menos le hubiera venido de perlas.
¿Gandalf o Saruman? El hábito no hace al monje, o al mago en este caso.



