Garganta rasgada
El bueno de Sweeney lleva ya muchos años cortando gargantas, pero hay que reconocer que el empujoncito de Tim Burton y Johnny Depp le vino de perlas para darse a conocer un poco más, pese a llevar ya dando vueltas por estos mundos desde mediados del siglo XIX. En efecto, el cuento original en el que se narran sus andanzas data de esa época –después vendrían la película de 1936 y el musical de Broadway que tuvo gran éxito en los años ochenta-. Sin duda que la historia está basada en hechos reales: tal vez, hoy en día, los rollitos de primavera de los restaurantes chinos no estén ya rellenos de sus difuntos compatriotas, pero me creo perfectamente que, en épocas de miseria extrema, más de una panadería vendía pastel de carne de una receta muy especial.
A muchos espectadores les horripilan los musicales, y otros no pueden soportar el cine de terror. Pues si no quieres caldo, toma dos tazas: Sweeney Todd lo tiene todo, canciones cursis y sangre, mucha sangre, por litros vaya. La película tuvo un éxito moderado, y, para mi sorpresa, se llevó el Globo de Oro a la Mejor Película de Comedia o Musical –lo que indica, simplemente, que no había nada mejor-. Creo que también Johnny Depp se llevó un premio, pese a que su Sweeney, en mi opinión, es lo peor de la película, enfocando el personaje como un psicópata muy serio en lugar del psicópata, algo más despistado y menos siniestro, del musical original. Hace un par de años asistí por cierto a una representación en el Teatro Nacional de Madrid, dirigida por Mario Gas, soberbia, muy divertida, mucho mejor que esta versión de Burton.
Este Sweeney Todd se me parece bastante a Sleepy Hollow, aunque ésta última me gustó más. Hay que reconocerle el reparto de campanillas, la ambientación soberbia del Londres del siglo XIX y el sentido del humor negro, negrísimo. La imagen que cierra la película, con esa escena de la Piedad cubierta en sangre, es seguramente la más brillante y poderosa estampa que ha dado Burton, cumbre de ese romanticismo oscuro de nuestros días que llaman “gótico”. Sólo por eso merece la pena ver esta película (si soportas el visionado de esa cortina de glóbulos rojos claro)
Lo mejor: la buenísima historia en que se inspira y algunos despuntes del talento de Tim Burton
Lo peor: difícil de digerir
Sweeney siempre apura a fondo...