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15/9/13

Visita a Naboo



Ando de vacaciones en una galaxia muy, muy lejana.... O quizás no tanto?

7/11/11

Las películas de Octubre


Con esto de la Semana del Anillo me he dejado en el tintero un montón de películas este mes pasado. Vamos a hacer un repaso rapidito de esos que a mí me gustan, como de refilón.

Rango
Un refrito del western más tópico, Toy Story y la estética de Tim Burton, todo bajo la batuta del –poco capaz- director de Piratas del Caribe Gore Verbinsky. Esperaba yo bastante más de una película que, si bien no aburre, es una del montón.

Lo mejor: algunas escenas de acción y el diseño de personajes.
Lo peor: demasiado tópica.




Los Abrazos Rotos
No es que Almodóvar me haga mucha gracia. Lo encuentro a veces demasiado dramático y otras demasiado “de andar por casa”, y otras veces demasiado presente como director –lo cual parece corresponderse con su nada modesta, que más bien exhibicionista, personalidad -. Esta de los Abrazos Rotos no está mal , y, pese a los comienzos titubeantes, y al decepcionante tono de intriga, la segunda parte está bastante bien. Las escenas finales con la concejala son divertidas (y llegan en un momento sorprendente, pero que encaja), Penélope sigue estando muy guapa y sale La Geria. Razones de sobra para ver la película.

Lo mejor: Penélope Cruz
Lo peor: la primera parte del metraje.





Burlesque

Cristina Aguilera tiene buena voz y físico. Cher, en los tiempos de la Mari Castaña, seguramente también –y menos plástico-. Ambas cantan y se contonean en este Burlesque, de historia manida, que escaquea chicha y picante como si fuera Disney la productora, y que no remonta el vuelo en ningún momento ni siquiera pese a los esfuerzos del siempre brillante Stanley Tucci.

Lo mejor: algunos números de la Aguilera, si te gusta claro.
Lo peor: que es una película muy mala.







Star Wars: Clone Wars

Lucas no se está quieto y llegó a estrenar el episodio piloto de esta serie de televisión en los cines. Sin ningún sentido del ritmo, y perdido todo carisma de los personajes protagonistas, la película es una insoportable colección de explosiones sin ningún aliciente. Algunos fanáticos de la saga lo aguantan todo, pero, si no es el caso, huye de esta película, amigo lector.

Lo mejor: este…
Lo peor: que George Lucas siga explotando la saga galáctica sin ningún pudor, entregando productos infumables como este.





Coco Before Channel
Dicen que está bien esta película, pero a mí me ha aburrido considerablemente. No me interesa el personaje, todo lo más, me parece de lo más borde (aunque fuera aquello necesario para destacar como mujer en una sociedad tan machista y opresora: tal vez es lo que la película falla en explicar). Encima me quedé dormido y me desperté con torticolis. Mecachis.

Lo mejor: como siempre, Marion Cotillard
Lo peor: ZZZZZZZzzzzZZZZ





Independence Day
Sí señor, el presidente de los Estados Unidos pilota un caza para cargarse a los aliens que han invadido el planeta, ayudado por Will Smith, que es guay del Paraguay, a tope. Efectos especiales a tutiplén y reparto solvente para una historia mil veces vista que se ha convertido, seguramente, en la mejor superproducción de Emmerich, de puro disparate.

Lo mejor: la destrucción de la Casa Blanca, un auténtico clásico
Lo peor: cuando se terminan las palomitas




Game Over

22/6/11

Robot Chicken Star Wars


Parodias espaciales
Acabo de descubrir esta colección de “sketches” basados en las seis películas de la saga de Star Wars. Para disfrutarlos todos hay que saberse las películas al dedillo (aunque un servidor en eso no tiene problemas). A destacar la versión de El Imperio Contraataca como musical de patinaje sobre hielo, o el sketch del Emperador que no puede hacerse oír con las obras en la Estrella de la Muerte, o el Jar Jar Binks que persigue a Anakin - Darth Vader, o… es realmente imposible quedarse con una. En Youtube o en otras webs se pueden encontrar los cortos, incluso subtitulados. Y la web de Adultswim promete. Pues nada, a investigar tocan.


Tachaaaaaaaaan!


22/2/11

La Guerra de las Galaxias

Mitología galáctica
 1. El Reto
Solamente hay un puñado de películas míticas: ésas de las que ya se ha dicho todo, que sobrepasan el umbral del celuloide para convertirse en cultura popular, en historias tan reales y tan conocidas o más como los grandes imperios de la historia, o como la historia (más reducida que la otra, igual de interesante) de nuestras propias familias o amigos. Vuelvo a ver Star Wars, ahora en la BBC, y sin quererlo me vuelve a atrapar y termino viéndola de principio a fin. Enfrentarse a una crítica a tumba abierta sobre una película sobre la que se ha dicho todo y más es misión imposible. Para una generación que ya no cree en Jesucristos ni en el trabajo para escapar del hambre, ni siquiera en las frases del Mayo del 68, Star Wars es simplemente un nuevo credo, una renovación del romanticismo del diecinueve, un ideario infantilón y desparramado para una clase media donde la guerra fría está terminanda, que ya ha hecho sus revoluciones y que se prepara para acomodarse en su sillón y ver caer al imperio mientras China, India, los pueblos árabes, Sudáfrica o Brasil se levantan, para ver caer occidente y a la vez levantarse a otros pueblos con más ambición y/o necesidad. ¿Qué tiene que ver Star Wars con la crisis actual? Seguramente todo (o casi todo, no le neguemos a facebook y la wikipedia su granito de arena), entendida como credo del absurdo, como nueva droga que no deja espacio para nada más en las mentes ociosas.


2. La Película.
Lucas nunca ha sido un director de cine sobresaliente, pero hay que quitarse el sombrero con Star Wars y, sobre todo, con la segunda parte del metraje. Ahora estamos acostumbrados a los efectos especiales y a los montajes tipo CSI o MTV (hasta las siglas son signo de los tiempos), pero a finales de los setenta ni siquiera Spielberg había sembrado todavía las bases de las películas de acción actual. El asalto a la Estrella de la Muerte es cine con mayúsculas, alejado de esas batallas por ordenador que adornan (es un decir) la trilogía que Lucas vomitó en esta década pasada. Luke Skywalker es un granjero vestido de karateka que sabe pilotar naves espaciales, y Han Solo, un vaquero que habla con un perro gigante. Obi Wan es un tipo que se ha pasado en una cueva veinte años y Darth Vader un Robot-samurai con poderes telepáticos que por exigencias del guión debe obedecer a Peter Cushing. Arranca la película, y los moradores de las arenas y los muñecos de trapo de la cantina de Mos-Eisley están más cerca de la vergüenza ajena que del film de culto (de hecho Lucas trató de animar esa parte por ordenador, más tarde, estropeando más que arreglando las cosas, claro). Es el Halcón Milenario el que vendrá a animar la función con su salto al hiperespacio y sus combates contra los tie-fighter. El espacio le va mejor a Star Wars que los combates de tierra (recordemos la luna de Endor, aunque salvando el ataque de los AT-AT de la segunda parte) y sin duda el diseño entre galáctico y anticuado (como si un tanque de la Primera Guerra Mundial hubiera viajado hasta Tatooine y los moradores de las arenas lo hubieran tuneado) le viene mucho mejor que las formas curvilíneas de computadora que vimos en la nueva trilogía. Alec Guinness, Harrison Ford y un guión sencillote, que como buen clásico arranca en una granja perdida y termina en una estación de combate tan grande como un satélite, redondean una historia que treinta y tantos años después es ya imposible de separar de…



3. El Mito
Las películas de aventuras clásicas se inspiran en ambientes y personajes tan viejos como las historias de Homero o de las Mil y Una Noches. Espadachines del medievo, piratas o westerns son las tramas que hicieron famosos a Burt Lancaster o Errol Flynn. La llegada del hombre a la Luna y la carrera espacial desembocan en la ciencia ficción con 2001, pero las auténticas aventuras espaciales, que ya estaban en tebeos con Buck Rogers o el mismo Supermán, desembocan en cine de la mano de Star Wars (y, en otra escala, Star Trek). La creación de un universo diferente, estrambótico, poblado de razas y seres mitológicos, es un patrimonio de Ovidio y las historias griegas que ya había recogido Tolkien en los años treinta y cuarenta. Lucas no inventó casi nada en Star Wars, sino que dotó a su universo de un eclecticismo y una fuerza visual sin precedentes, y lo sirvió acompañado de (y he aquí su invención) el merchandising. No sólo los muñecos o los tebeos, sino los yogures, los cereales, las camisetas, todo lo imaginable lleva, hoy en día, y en su momento, el sello de Star Wars. El imperio Lucas sigue creciendo y ha batido records este 2010, pese a la crisis. ¿Es acaso casualidad que, en tiempos difíciles, Lord Vader y los suyos vendan más que nunca?

Nada es casual y mucho menos ésto. Star Wars llegó (y llega) en el momento justo. Terminada la guerra de Vietnam, muertos los sesenta y a las puertas de los hedonistas años ochenta, el público está preparado para el cine de masas (ya lo demostró Tiburón, y luego vendrían ET y otras tantas) y también para el consumismo más estúpido. El fenómeno de los fans ya existe, con las estrellas de cine -desde las películas mudas- y de la música -arrancando con Elvis y los Beatles-, pero este nuevo culto se basa en personajes de ficción y en vehículos y construcciones totalmente originales. Seguramente ya estamos hartos de cadillacs y Clark Gables y R2-D2 apetece como algo original y sorprendente. El noventa por ciento del éxito de Star Wars es diseño, no cabe duda, y la imaginación que ninguna otra saga, ni El Señor de los Anillos, ni Harry Potter, ni siquiera Star Trek, ha sabido igualar.



4. La Conclusión
Vaqueros perseguidos por lagartijas gigantes y robots dorados traductores que se arman y desarman cual figurita de lego, princesas de peculiar peinado, combates aéreos de la Primera Guerra Mundial trasladados al espacio y estaciones orbitales que pueden ser destruídas con dos pequeños misiles en el punto exacto. Fuerzas místicas y, sobre todo, sables láser. La conclusión es que, de esta mezcla de delirios, uno diría que no puede salir nada bueno. La Guerra de las Galaxias no es una obra maestra, ni siquiera, tal vez, según los cánones, es una gran película. No, Star Wars es mucho más que éso: juega en otra liga. Y mola.


Te queremos, Lord Vader, aunque seas un poco cardo.

24/9/09

Paraíso freak

Tienda online de Star Wars
George Lucas es un tipo que vive en un rancho y que siempre lleva vaqueros con camisa de cuadros, y que, cuando se divorció, se inventó una película con una mujer que chilla todo el rato dentro de un templo indio, en el que un señor calvo vestido de rojo le arranca el corazón del pecho a un delgaducho con un taparrabos que da vueltas dentro de los muelles de un colchón. Ignoro si ese robo de corazón funciona como metáfora de la historia real, lo que sí sé es que Lucas se arrepintió mucho de esas escenas sórdidas y aterradoras (que vistas ahora se quedan en infantiles como poco), imagino que porque la película tuvo una calificación PG-13, que viene a significar que los niños más pequeños no podrán comprar muñecos de Tapón, porque ni siquiera sabrán quién es. Gran desastre. Sí, amigos, Lucas es un director mediocre, al que debemos, no ya grandes películas, qué quizás también, sino el invento que más ha contribuído al desarrollo del cine de espectáculo, el merchandising. George Lucas renunció al sueldo que le correspondía después de rodar La Guerra de las Galaxias a cambio de quedarse con todos los beneficios que generaría la venta de juguetes y material inspirado en la película. Y se hizo rico. Sólo el merchandising explica que se rodara la segunda e infame trilogía, que sólo ha contentado al propietario del Rancho Skywalker. Me tropiezo zanganeando por la red de redes con una pieza soberbia de ingeniería en la que se funden lo friki y lo inútil, la tecnología del siglo XXI y el sinsentido más absoluto (porque, ¿a qué gastarse 300 dólares en éso?). Se trata de un casco de Bobba Fett que dice cosas y es verde. Bravo. Os recomiendo una visita por la tienda; algunas cosas sí que valen la pena. Encontraréis disfraces de vuestros personajes favoritos (no, de Obama aún no tenemos, de George Michael tampoco), látigos de Indy a 6 euros, R2-D2 radiocontrolados, figuritas de lego, tostadoras con el rostro de Darth Vader, y, cómo no, sables láser de todo tipo, para trinchar ese pavo de Acción de Gracias que se os resiste. Mi favorito, el flotador con la forma del Halcón Milenario. Necesito uno ya. El reverso tenebroso es tentador y tiene forma de tarjeta de crédito, mi joven padawan. Que la fuerza te acompañe.



Alpargatas de Yoda: hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes
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