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14/8/12

Popurrí



Estamos de resaca olímpica. Los Juegos de Londres han estado bastante bien y la ciudad parece haber sobrevivido, aunque yo, infiel al espíritu deportivo que se ha respirado estas dos semanas, le he puesto los cuernos a la esgrima y al tiro con arco con unas cuantas películas. El hombre es un animal débil y corrupto, que dijo Schopenhauer. Bueno, no sé si lo dijo o no, pero pudo haberlo dicho. Vamos con un repaso de esos de refilón que tanto me gustan.

Monsters
Presentada como una especie de obra maestra, esta suerte de copia de baratillo de Parque Jurásico se queda muy lejos de sus pretensiones. Repasa todos los tópicos del género, pero el suspense no funciona en absoluto. La sorpresa nunca llega, la emoción tampoco, y al final termina uno con sensación de tomadura de pelo, cabellera incluída.

Lo mejor: el imaginativo punto de partida
Lo peor: mal resuelta y muy flojita




Los idus de marzo
George Clooney se asoma al mundo de la política americana (el de tierras españolas es otra cosa) para construír una fábula moral con un reparto de campanillas. Que la vida iba en serio, uno lo empieza a comprender más tarde, como reza el poema. La única pega que se le puede poner a esta película es la transformación algo acelerada (pero por otra parte lógica) del protagonista. Aun así, una muy buena cinta, de temática indigesta, que esconde una reflexión muy obvia que los optimistas tienden a olvidar muy frecuentemente.

Lo mejor: los actores, y la patada al sistema, contundente pero sin estridencias. Bien hecho George
Lo peor: que la política americana nos queda bastante lejos.




Tenemos que hablar de Kevin
Película tremenda, de calidad innegable. Kevin es una especia de Hannibal Lecter adolescente, una reproducción del niño de La Profecía. Y sus padres torean el temporal como pueden. Contruida a base de flash-backs, pero con una línea temporal siempre bien definida, la cinta posee una imaginería visual muy poderosa, y unos actores que ponen los pelos de punta. Como en Camino a la Perdición, el lazo padre-hijo es al final más fuerte, en una película de difícil visionado. Oscura, desesperanzada y muy real. Y muy bien hecha.

Lo mejor: los actores y una dirección firme, soberbia.
Lo peor: una película muy dura, no apta para primeras citas ni tardes de videoclub con los amigos.




Un Dios Salvaje
No comprendo esta traducción del original Carnage, mucho más adecuado para esta película. Polanski reúne a cuatro actores de lo mejorcito de Hollywood en esta recreación de una obra de teatro, fiel reflejo de la hipocresía de nuestra sociedad. Sin ser de lo mejor del afamado director, el nivel se mantiene digno, si bien lo repetitivo de las situaciones se convierte en una carga, y, al final, terminamos pidiendo la hora. Y eso que sólo dura 70 minutos.

Lo mejor: algunos diálogos, que no todos.
Lo peor: demasiado incómoda. Algo más de humor le hubiera venido muy bien




29/6/11

Taxi Driver

Mi problema con Scorsese
Nadie discute que Scorsese es uno de los directores americanos, ya clásicos todos ellos, que renovaron el cine allá por los años setenta (recordemos el famoso cuarteto completado con Spielberg, Coppola y Lucas, aunque un servidor excluiría a este último, añadiendo a Brian de Palma). Estos cuatro directores se aproximan a la violencia en el estilo de Sam Peckinpah, aunque lógicamente de maneras distintas: Coppola y Scorsese de forma más ambigua, De Palma y Spielberg de forma más heroica (o menos ambiciosa en general, con excepciones), pero todos ellos se sitúan a medio camino entre la glorificación y la crítica, entre el heroísmo y el terror puro. Tema interesantísimo, afirmo, para desarrollar en mi tesis (quizá algún día, cuando me decida a estudiar cine, hacerme vegetariano y vivir en Australia).

Taxi driver se edita ahora en Blu Ray en versión restaurada y limpita, pero sin añadidos ni montajes del director ni demás gaitas. Considerada una obra maestra, la película retrata el Nueva York de los setenta y en particular la noche y sus fantasmas. Manhattan hoy en día es otra cosa, pero por entonces, esa ciudad llena de basura –como dice el personaje de De Niro- tenía tanta fuerza que se convierte en un personaje más. Por la película circulan también Cybill Sheperd y una inolvidable Jodie Foster, aparte de un pequeño papel para el siempre reconocible Harvey Keitel. Buenos mimbres.

Pero, aún así, no me gusta Taxi Driver. No le negaré que sea una película formalmente correcta, pero el guión de Schrader me parece muy sobrevalorado. No comprendo a este Taxi Driver, no entiendo su giro hacia el suicidio: me parece precipitado y un tanto absurdo. No es verdad que la película no se posicione respecto a la violencia y a los hechos: se demuestra una simpatía constante por De Niro -sobre todo al final, por si no quedaba claro-, se glorifican las paredes cubiertas de sangre. No es verdad que Taxi Driver sea una película sobre el terror y la locura de su personaje psicótico: es una película sobre un héroe en un mundo de locos.

Es ese bamboleo entre el horror y el heroísmo el que, en mi opinión, Scorsese no controla (o no controla a mi gusto, será mejor decir). No me gustan Infiltrados, Uno de los Nuestros, Casino. Solamente en Gangs of New York, entendida como momento histórico, las batallas sangrientas y su glorificación tienen algo de sentido. Es el acercamiento de Coppola en El Padrino el que, a todas luces, resulta vencedor, y me quedo con ganas de comentar los Cohen y su Fargo o Muerte entre las Flores, o la postura tan exitosa de Eastwood en Sin Perdón y su personaje 50% corazón, 50% asesino, con su final brillante -con muchas similitudes con Taxi Driver, por cierto-. Scorsese no se ha acercado nunca a las cotas de todos ellos, o de Apocalypse Now o Salvar al Soldado Ryan, por citar algunos ejemplos más. Y la lista seguiría. Por eso siempre se quedará, en mi opinión, a las puertas del grupo de los más grandes.

Remato diciendo que la ambigüedad es imposible en la mirada del artista, por eso tal vez, el gusto por la tortura y el disparo a bocajarro de Mr. Scorsese nos revelaría a un artesano de la dirección traumatizado por un hecho violento, pero cuyas paranoias mentales resultan ser mucho menos estimulantes que las de, por ejemplo, David Lynch o, en otro orden de cosas, los cuadros de Francis Bacon o Salvador Dalí. No recomiendo a nadie que pierda el tiempo viendo Taxi Driver, aunque suene a blasfemia, aunque sea una película famosísima.

Lo mejor: esa primera cita que comienza y termina en un cine X. A eso le llamo yo ir al grano. En todo caso, gran escena.
Lo peor: el salto, para mí no bien expresado, de reprimido-mojigato a asesino-héroe, que parte la película en dos mitades bien distintas. Y la violencia del final, claro.



Anda que...

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