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27/10/13

Blue Jasmine



Los problemas de Cate
Blue Jasmine se anuncia como la mejor película de Woody Allen de los últimos años. Realmente, eso no es decir demasiado, porque hace mucho tiempo que el maestro no nos regala una pieza redonda: quedan muy lejos Manhattan o Annie Hall, y también bastante lejos Match Point. Y cito Match Point por ser una cinta dramática, sin apenas espacio para los destellos de humor o para las buenas vibraciones, como lo es esta última, Blue Jasmine, si bien el balance comedia-drama está aquí más equilibrado, lo que puede llevar a confusión (y hace, tal vez, que se nos indigeste el refrito).
Blue Jasmine está más cerca del drama que de la comedia. Woody Allen no tiene compasión de sus personajes egoístas y vanidosos, víctimas de su destino como en toda buena tragedia griega. En particular, Cate Blanchett sufre (y nosotros con ella) todo su vacío y estupidez. Se trata de un personaje piscótico, como aquellos que han hecho famoso a Woody Allen, pero en este caso no nos da ninguna risa. Su hermana, sin embargo, se salva de la quema gracias a su humildad, a la falta de pretensiones.
Es claro el mensaje del maestro neoyorquino: qué vacía y egoísta es nuestra sociedad del lujo, qué gran castigo merecen aquellos que se han enriquecido estafando y mintiendo a los demás. En estos tiempos de tanta crisis y tanto chorizo, qué bueno sería que todos esos mangantes devolvieran el dinero y terminaran entre rejas. Blue Jasmine es una buena película, una película necesaria, pero para nada sencilla, y muy difícil de disfrutar. Tal vez un par de nuevos personajes, o un par de situaciones de comedia más, hubieran aliviado la carga de una cinta un tanto pesada. En Tururú preferimos las tonterías anteriores de Woody Allen, la verdad, pero bueno está que aparezca Blue Jasmine para valorarlas en su justa medida
Lo mejor: Cate Blanchett
Lo peor: no demasiado disfrutable. Aunque quién dijo que el arte consista solamente en pasárselo bien.



25/8/13

Popurrí

Un repasito muy variado por algunas películas que he visto últimamente. Por cierto, consulto en la RAE que popurrí viene del francés pot pourri, que es la traducción literal de “olla podrida”, ese plato tan clásico español que tiene un poquito de todo. Y a mí que me sonaba a italiano.

Maridos y Mujeres
Los sempiternos temas del maestro Woody Allen vienen esta vez de la mano de Mia Farrow o de un inmenso Sidney Pollack, con el agregado bien recibido de Liam Neeson o Juliette Lewis. Más cerca del drama que de la comedia, Maridos y Mujeres es recordada por sus movimientos de cámara cercanos al mareo, que a mí personalmente no me molestan. Las entrevistas a los personajes, en el estilo de Toma el dinero y corre, son la nota original en una película que da lo que promete: Woody Allen en estado puro.

Lo mejor: los insertos de entrevistas a los personajes
Lo peor: que no te guste Woody Allen





Submarine
Original y fresca película británica, plagada de personajes extraños, pero entrañables y cercanos al mismo tiempo. Los británicos son especialistas en esa mezcla de drama y comedia, o más bien en provocar la risa en circunstancias desgraciadas. Submarine no es una excepción, pero ese adolescente soñador, romántico y asustadizo que protagoniza la película nos conduce a lo largo de una historia entrañable, llena de excentricidades, destellos originales y momentos divertidos.

Lo mejor: su galería de personajes dantescos pero reales
Lo peor: que otras películas mucho peores disfruten de la fama y distribución que Submarine no ha tenido





Rompe Ralph
El homenaje de la Disney al mundo de los videojuegos se basa en el arcade Fix it Felix, que yo soy lo bastante joven como para no haber conocido en los recreativos. La película arranca con bastante gracia, con esos caracteres que se mueven a saltitos, inspirados en los primeros videojuegos en los que la animación consistía en un par de imágenes que se alternaban al pulsar los botones. Pero pronto la película deriva hacia caminos más convencionales e infantiloides. Rompe Ralph es una auténtica penita, una película que podría haber sido grande, y que resulta una de las peores, si no la peor, entrega de la casa Disney en la última década

Lo mejor: sus homenajes al videojuego de los ochenta (ese Pacman…)
Lo peor: una segunda parte no recomendada para mayores de cuatro años




Appaloosa
Richard Harris es un excelente actor, y, a vistas de Apaloosa, es también un buen director. La presencia de Viggo Mortensen en la película tiene mucho que ver en el resultado final, que es consistente y disfrutable, pese a algunas transiciones entre escenas un poquito forzadas. Por desgracia o por fortuna ya hemos visto muchos westerns, muchos, de forma que casi todo suena a repetición. En este caso, nos encontramos con una mezcla (casi remake) de la obra maestra de John Ford El hombre que mató a Liberty Valance, con ecos de El Dorado de Howard Hawks. Lo cuál por supuesto no es malo, lo contrario, aunque la película de Harris no resiste comparación con esos clásicos inmortales.

Lo mejor: Viggo Mortensen, inmenso
Lo peor: que la historia no termina de conectarse como debiera





23/3/13

Woody Allen: el documental



Todo lo que usted siempre quiso saber sobre Woody Allen, pero nunca se atrevió a preguntar.
Así debería llamarse este documental faraónico, dedicado a la figura del neoyorquino más neurótico y divertido que ha parido Brooklyn. La cinta se estrenó en los cines y  nos llega ahora en un kilométrico blu-ray. Se trata de una especie de making-off de unas seis horas, con la particularidad de que, además, contiene algunos extras (es decir, que tenemos también el making-off del making-off…). ¿Se trata, por tanto, del documental definitivo sobre la figura del genio?



Es cierto que  este “todo sobre Woody” es bastante exhaustivo, en especial repasando sus primeros pasos en el cine. Después, inexplicablemente (o tal vez por derechos de las distribuidoras) el documental se salta sin mencionarlas una buena docena de películas de los años noventa y dos mil. En lo personal, la cinta hace un buen repaso a sus orígenes, con algunas escenas de sus primeros monólogos como comediante que son para no perderse. Por el camino vemos a Diane Keaton o a Martin Scorsesse, junto a algunas estrellas de nueva hornada como Naomi Watts, o la inolvidable Poderosa Afrodita que fue Mira Sorvino. El documental tampoco oculta el escándalo que rodeo a su ruptura con Mia Farrow (y su posterior matrimonio con la que fuera su hija adoptiva, Soon Yi).


La película es, por lo tanto, muy recomendable para los seguidores del talentoso director. Mucho cuidado si no lo sois: el documental pierde fuerza muy pronto y se vuelve bastante pesado (aunque es imprescindible verlo por partes, claro). En todo caso, un homenaje bastante merecido a un artista como ningún otro. El cineasta, a lo largo de más de cuarenta años de carrera, ha conseguido mantener un nivel siempre digno, regalándonos obras maestras como Manhattan o la minusvalorada Match Point. Su forma de hacer cine es tan desgarbada como su personaje. Su talento como actor, director y guionista es único en la historia del cine. Se le ha criticado su vida personal (que, a fin de cuentas, debería importarle sólo a él) y también la irregularidad de sus últimas películas. Esto último puede ser cierto, pero también es verdad que, como pasa con la última etapa de Picasso, es más importante su búsqueda que su resultado, y siempre es un placer observar su sabiduría y su experiencia reflejados incluso en la escena más embarazosa. Como otros artistas, Woody Allen sabe que se le acaba el tiempo pero aún tiene muchas cosas que decir: de ahí esa precipitación, ese resultado no tan redondo. En todo caso, siempre será mejor acercarse a su cine, que perder el tiempo con alguna de esas estúpidas comedias americanas, groseras y absurdas, que tanto abundan hoy en día.

Lo mejor: el comienzo, que refleja sus primeros pasos en el mundo del espectáculo
Lo peor: bastante pesado. Sólo para fanáticos del director (o de los making-off) que, afortunadamente, son muchos.



Grande, sin comentarios

21/11/11

Dos de Woody Allen

Un repaso a las últimas películas del director neoyorquino


Medianoche en París
Será difícil que Woody Allen nos regale otra obra maestra, ya que en esta última etapa suya, (desgraciadamente crepuscular salvo que inventen una píldora mágica en unos pocos años), Woody no tiene tiempo para sutilezas. En esta Medianoche en Paris falla lo de costumbre en los últimos diez o quince años: un cierto atropello, un sentido del ritmo no del todo engranado, y un protagonista que intenta hacer de Woody Allen y que no lo consigue (entre otras cosas, porque es imposible). Dicho esto, Mr. Allen tiene todavía muchos consejos que darnos (y bienvenidos que son, partiendo de alguien con su experiencia y con una aproximación a la vida tan particular) y tiene todavía muchas ganas de divertirse. Medianoche en París es, junto a Scoop y Si la Cosa Funciona, lo mejor y lo más divertido del maestro en estos últimos diez o quince años, haciendo de la falta de pretensiones y de su ligereza (a veces incluso intelectual) su mejor baza. Recomendable.
Lo mejor: su surrealismo y su fantasía.
Lo peor: la nariz de Owen Wilson. Y lo que va pegado a ella, claro.




Conocerás al hombre de tus sueños
La música y los primeros minutos de esta cinta engañan. Incluso en algunos websites de cine, la película se anuncia como una comedia, otra más de Allen, con un puñado de personajes urbanitas (esta vez en Londres). Las constantes de su cine siguen aquí, con las relaciones de pareja como eje principal, las infidelidades, los divorcios, y también el hombre maduro y su relación con una jovencita, el sinsentido de la vida y su injusticia, el carpe diem. Pero no, bajo la fachada ligera (sin ir más lejos el cartel se parece al de Love Actually, mucho más blandita) se esconde mucha rabia. Hay muy pocos momentos para sonreír en esta película. Allen golpea a sus personajes, idiotas y egoístas, a veces con sutileza y otras literalmente. Ninguno de ellos es tratado con cariño, salvo tal vez los más secundarios –pero no con intención, sino por el poco desarrollo de sus caracteres-.
El neoyorquino no está ya en sus mejores momentos, no hay duda, pero demuestra que todavía tiene dentro mucho cine. La línea entre la comedia y el drama es muy fina, finísima, y Allen la maneja aquí de manera asombrosa: parece que va a llegar el gag, pero al final de cada escena nos vamos quedando con una sensación amarga, más amarga si cabe porque esperábamos la risa. Uno podría pensar que el cine de Allen tiene siempre el mismo estilo, y que por eso cuenta los dramas como si fueran comedias (ayudado por la banda sonora clásica y socarrona a la que nos acostumbra). Yo pienso que un señor que ha hecho tantas películas (y dramas como Match Point sin ir más lejos) sabe perfectamente qué tono darle a la historia, así que su narrativa en este caso no es un error, sino un acierto rodado muy a propósito. Es cierto que no nos queda buen sabor de boca, tal vez porque, a veces, es como si viéramos nuestra propia vida en la pantalla, y claro, a quién le gusta eso.
Lo mejor: que el personaje más alucinado de todos sea finalmente, y en contraste con los demás, tratado con cariño. Brillante.
Lo peor: yo hubiera desarrollado más un par de personajes.


Componiendo escenas como el que no quiere la cosa...

8/10/09

Estertores de un genio

Si la cosa funciona
Qué gran desilusión esta película, ese retorno a Nueva York de Woody Allen con su eterno personaje paranoico e hipocondríaco y su obsesión por el sexo y las relaciones. Esperar a estas alturas otro Manhattan es por desgracia imposible (todos nos hacemos mayores, y, en el caso de algunos, muy, muy mayores); pero, al menos, nos podría haber caído un Scoop o un Match Point. Lástima. Conste que el discurso que abre la cinta es brillante, un monólogo dirigido al público brutal, toda una declaración de intenciones (o, más bien, testamento vital, yo diría que muy acertado). Aunque ya desde el comienzo algo chirría, porque tenemos a este vejete, diciendo las cosas que diría Allen, moviéndose como él, imitándole con acierto... pero que no es Allen, y hay radica la mitad del naufragio. La otra mitad reside en el cambio incomprensible a mitad de la película: comienzan a aparecer personajes nuevos, y el personaje principal, alma de la función, pasa a un segundo plano, y pierde su mensaje gruñón y escéptico para creer en el amor, en la vida, en la suerte. Y los nuevos personajes no tienen fuerza, son sosos, y los diálogos largos y faltos de interés. Esa segunda parte en la que termina uno pidiendo la hora no le hace justicia a la primera, que viene a ser un remake de Poderosa Afrodita, la oscarizada película de los noventa con Mira Sorvino (dónde estará esa mujer ahora), en la que ella es una actriz porno tan paleta como la protagonista de Si la Cosa Funciona (horrible el título en español, por cierto). Sin embargo toda la fuerza y el humor de Poderosa Afrodita están aquí diluídas, como el que disuelve una pastilla en un vaso de agua, y quiere hacer un film de hora y media con un guión para treinta minutos. Y también recorre la película la sensación de que este protagonista no es tan inteligente como se dice, y que tiene una exagerada afición por las jovencitas (¿alguien más ha visto una especie de justificación de su historia con su ex-hija y ahora mujer Son-Yi?) Los aciertos de la cinta, que los hay, y algunos golpes de humor bien logrados, sobre todo al principio, no logran eliminar la sensación amarga para los fans de Allen como yo y para el público en general. La sala estaba llena ayer miércoles, pero las caras de la audiencia bien dejaban claro que asistimos a las últimas (y fallidas) películas de un genio inimitable.



1/9/09

Como en los buenos tiempos

Toma el dinero y corre
Mientras veo una de las comedias de Woody Allen siempre atravieso inevitablemente por dos momentos, uno, el del gag que siempre me hace reír (el de Un final made in Hollywood es buenísimo, nunca falla, seguro que sabéis cuál es), y otro, ése en el que parece que nos hemos pasado de frenada, que de puro absurdo ya no tiene gracia la cosa. Aún así prácticamente todas merecen la pena, pasa uno un buen rato. Qué os voy a descubrir a estas alturas de Woody Allen, un tipo que pasará a la historia por engañar a Mia Farrow con su hija adoptiva y encima casarse con ella. Esta afición a las jovencitas es un punto (otro más) en común con Chaplin, claro que los dos se casaron con ellas, como está mandado, cárcel de por medio o no. En fin, aquí tenemos otra peli de atracos a bancos pero radicalmente diferente a la de Johnny Depp del otro día; para empezar, porque dura 60 minutos menos, lo que es una buenísima noticia, no sólo porque nos ahorramos una ruidosa ensalada de tiros sino porque podemos emplear esos 60 minutos extra de vida que Woody nos regala para hacer la colada o dormir un poco (si al menos en la de Michael Mann no hubiera tantos tiros, yo también hubiera podido echar una cabezadita...). Total, que las diferencias son evidentes, una es corta y la otra interminable, una es comedia y la otra es ¿drama romántico con toques de thriller y película de acción? y, en resumen, una es muy buena y la otra no tanto, y es que no se necesita mucho dinero ni actores estrella para hacer una buena película (o así era antes, al menos), basta con un guión ingenioso y un poquito de buena voluntad. Si el cine dejara de ser solamente una máquina desalmada de hacer dinero, estoy seguro de que películas como ésta, o Sueños de un Seductor (que es una de mis favoritas con Woody Allen actor y guionista, divertidisima) o cualquiera de la primera época de Allen serían exitazos. Pero ya es tarde para eso, sólo nos queda tirar de DVD y disfrutar con las peripecias del Sr. Ninguno, el hombre que escogió fugarse con una pistola de jabón el único día que llovió en Arizona.

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