Mayo y lo que va de Junio han sido meses de mucho trabajo (lo cual es bueno) y con muchos viajes de por medio (lo cual es aún mejor). Que no haya podido postear en mi querido y abandonado blog no significa que no haya seguido deglutiendo películas de lo más ecléctico. Vamos a hacer una puesta al día peliculera rápida.
1. El Secreto de Kells
Que el cine de animación en 2D no está muerto lo demuestran películas como ésta, con momentos muy creativos que no tienen nada que envidiar a los complejos mundos por ordenador de los Píxar y compañía. Lástima que la historia no esté a la altura, avanzando a trompicones (a veces muy despacio, a veces muy deprisa) hasta llegar a un final de lo más soso. Otra vez será.
2. El Fantasma de la Ópera
La ópera-rock de Andrew Lloyd Webber fue llevada al cine hace ya unos añitos. La película no es ni mejor ni peor que el musical: si te gusta el estilo y conectas con las canciones te encantará, pero si te parece que los musicales son obra del demonio y te gustan el ballet y Beethoven, entonces te parecerá un churro. Seguramente, ni siquiera empieces a verla. Yo me cuento en el primer grupo, así que la cinta, sin ser una maravilla, me parece bien.
3. Invasión
El último remake hasta la fecha de La Invasión de los Ultracuerpos tiene un ritmo vibrante y Nicole Kidman construye un buen personaje protagonista, fuerte y frágil al mismo tiempo (también anda por ahí Daniel Craig y su cara de palo, pero bueno). Hacia la mitad, sin embargo, la historia comienza a ser demasiado científica y el final, completamente distinto del original. Aunque no está mal del todo, yo prefiero mil veces la versión con Donald Sutherland.
4. Ahora los padres son ellos
Con este título, tampoco podemos esperar gran cosa, la verdad. Tercera entrega de las desventuras de Ben Stiller (sufrido novio-marido-padre) que sufre a su suegro Robert de Niro muy malamente. La primera era muy divertida y la segunda mantenía el tipo gracias a Dustin Hoffman y Brabra Streisand. Esta tercera se mantiene a flote por momentos, pero no pasa de ser una peliculilla de esas que pasan en los autobuses a Benidorm.
5. Habitación en Roma
En el estilo de Antes de que Amanezca, Médem nos presenta una historia de amor de una noche con la diferencia de que ocurre dentro de una habitación de hotel y de que la pareja está formada por dos mujeres. El retrato de personajes falla y la película vuela muy muy bajo, levantando el vuelo sólo al final, cuando las chicas se ponen el albornoz. Lo restante es de una especie de erotismo cursi, tipo Emmanuel, que no convencerá a los hedonistas ni, por supuesto, a los cinéfilos.
6. Lucía y el Sexo
Doble ración de Julio Medem oiga. Sexo no sé, pero drama morrocotudo no falta en esta cinta, que consigue esquivar el ridículo por muy poquito en algunas escenas. El que se espere a una Paz Vega desprejuiciada y libidinosa, va fresco, porque esta película va más de desgracias y concidencias místicas. Éso sí, para vender, sexo es la palabra ganadora.
7. Superdetective en Hollywood
La leche. Una lamentable película de serie B al servicio de Eddie Murphy, que yo había visto de pequeño, engañado por lo que creía por entonces que era cine. Racista, chapucera y absurda, no hay por dónde cogerla.
8. True Grit
Los hermanos Coen en plena forma. A ésta habrá que dedicarle un especial o algo así.
9. El Camino de los Ingleses
Un inesperado peliculón de Antonio Banderas. A desarrollar.
10. Los Cuatro Fantásticos y Silver Surfer
Galactus les chafa la boda a Reed y Susan con su manía de engullir mundos enteritos. Por muy fanático del cómic de superhéroes que se sea, lo de los últimos años es un empacho que no tiene arreglo ni con aceite de ricino. La pélicula, al menos, da lo que promete, aunque el traje plasticoso de La Cosa es de cadena perpetua. Si alguien se preguntaba dónde está el cine de serie B en nuestros días, que deje de buscar. Yo creo que hemos visto ya suficientes mallas apretadas de colorines, pero no, ésto no termina aquí.
Sed buenos










