A Tim Burton le echaron de la Disney (en la misma hornada que a John Lasseter, nada menos, menudos visionarios) después de participar en esta película maldita. Fue censurada por la propia Disney, y se rumorea que muchas escenas de batalla que costaron un dineral se eliminaron, y que están congeladas junto al tío Walt y al verdadero creador de Mickey Mouse, un tal Ub Iwerks. En fin. La película tuvo una clasificación PG y eso debió de ser un drama para la productora; además fue un fracaso en taquilla. Dicen que la Disney se arruinó, ahí debió de ser cuando entró Katzenberg (antes de irse con Spielberg a fundar el barco a la deriva Dreamworks) y dieron en el clavo con la Sirenita gracias al cangrejo con acento cubano, o, mejor dicho, gracias a Alan Menken y (descanse en paz) Howard Ashman. En fin, que en esta peli, el malo es clavadito a Skeletor, el de los muñecajos de Mattel, y es verdad que asusta un poco con esos ojos rojos y esa mala leche; aunque luego es un poco tontorrón y se deja engullir por el caldero mágico, en una escena de desintegración al estilo "final de película de Indy" que es de lo mejorcito. Y es que donde esté la animación tradicional que se quite el ordenador, aunque no parece que lo de Pixar vaya a ser una moda pasajera. En todo caso, coge uno un poco de Conan el Bárbaro (que tan de moda estaba en los 80), copia el argumento de El Señor de los Anillos (con un gollum que cae a las llamas, un tipo débil e inocente que debe proteger el objeto mágico, un viejo hechicero que le manda directamente a la boca del lobo, un par de dragones), con un poquito de Merlín el Encantador por aquí y otro poco de Willow por allá (¿o fue el bueno de Madmartigan el que copió primero?), las tres brujas de Macbeth, y el ejército de esqueletos de Ray Harrihausen, y te sale un refrito entretenido, al que se agradece que no dure diez horas ni tenga a Schwarzenegger de por medio. Por cierto que se puede ver en Youtube (The Black Cauldron) así que ya estáis tardando.

