Mostrando entradas con la etiqueta Marcello Mastroianni. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Marcello Mastroianni. Mostrar todas las entradas

27/8/10

El universo del genio

Fellini: El Circo de las Ilusiones
Este verano he tenido la oportunidad de visitar la exposición sobre Federico Fellini que ofrece el Caixa Forum de Madrid. Un edificio muy interesante, por cierto: a mí me gusta en especial la escalera interior (no la de acceso, demasiado incómoda y resbaladiza) que juega a forzar la perspectiva, los ascensores de madera y por supuesto la fachada en voladizo (mejor por la noche) y el muro verde en la medianera (que por cierto estaba un pelín seco). Caixa Forum es una pequeña joyita en el panorama del aburrimiento arquitectónico madrileño, con sus VPOs de colores chillones (de modernismo mal entendido, policarbonatos en la fachada, triplex imposibles y huecos absurdos aterrazados) y su Madrid-Río nunca finalizado.


Volviendo a Fellini, la exposición es de visita obligada no sólo para cinéfilos, sino para cualquier mente con un poquito de curiosidad. Aunque para mi gusto se centra demasiado en La Dolce Vita y no explora a fondo otras de sus películas, lo cierto es que este repaso fotográfico, acompañado de dibujos del director, prensa de la época y extractos de sus filmes, me ha parecido muy inspirador y muy entretenido. Que me ha gustado mucho vaya. Para rematar, se ofrecen extractos de El Libro de los Sueños, su maratoniana colección de dibujos y descripciones de lo que soñaba cada noche. Si alguien quiere saber lo que hierve en la mente de un genio, aquí tiene una muestra maravillosa y exhaustiva. No os lo perdáis.



Por cierto que se cumplen cincuenta años del estreno de La Dolce Vita, una película que ya comentábamos (como siempre a la ligera) hace unos meses aquí
Es curioso de que manera las aventuras de Marcello a través de la decadente alta sociedad romana son, tal vez, más actuales ahora que en su estreno, y cómo todo ese escándalo y la provocación que supusieron en su día están ya ampliamente superados por la realidad de los Berlusconi y de las mamachicho. Es una cinta extraña, poblada de imágenes que pasan desapercibidas pero llenas de simbolismo. Me pregunto qué pasaría si esa gente que, escandalizada por el estreno en Milán de la película, atacaba indignada al director, se asomara a esta década llena de prensa rosa, gore y pornografía de todos los estilos. Nadie habla de decadencia en esta sociedad en la que todo vale. Aquí entraríamos ya en la distinción entre libertad y libertinaje, discusión que tiene mucho de felliniana y a la que yo aporto modestamente que, sea lo que sea, hágase con buen gusto; porque si hay algo que estamos perdiendo a paso de gigante es la elegancia que películas como La Dolce Vita supuran casi sin quererlo, como si la elegancia fuera tan sencilla como el respirar.
 
En concreto, la escena de apertura con el helicóptero y la estatua de Cristo me parece magnífica…

10/11/09

Marcello y compañía

La Dolce Vita
Hace poco compré un DVD con La Dolce Vita y Ginger & Fred, ambas películas de Fellini, por un euro junto con un periódico. Ésto es lo que vale el arte hoy en día. Es una buena noticia, porque así puede llegar a todo el mundo. La mala es, quizá, que los Transformers 2 me hubieran costado veinte euros (es decir, que el Sr. Capital prefiere las explosiones y las niñerías, frente al estilo del maestro italiano. La historia de siempre, vaya). Hablar de La Dolce Vita, a estas alturas, es una empresa imposible (por cierto que está a punto de cumplir cincuenta años, y ahí sigue, tan fresca). Construída a base de episodios enlazados por un mismo personaje (que inmenso Marcello Mastroianni), la película nos habla del mundo del star system de Hollywood, pero también de los papparazzi (fue el personaje de Papparazzo quien dio lugar a la palabra actual), de la pobreza, de las fiestas que llevan a la decadencia y a la infelicidad. Por la película desfilan actores y personajes inolvidables, en especial Anita Ekberg (esa mujer que, más que diosa, ángel o demonio, es casa, es la casa de todos los hombres) y ese baño nocturno en la Fontana de Trevi, prodigio de carnalidad, plasmación del deseo en un pobre celuloide. La Dolce Vita es la Roma de finales de los cincuenta, es el Vaticano y San Pedro y los falsos milagros, es la vespa y los descapotables, el cabaret, la Via Veneto. La Dolce Vita es monumental, apasionante, soberbia. Perturbadora las más de las veces, no encontraremos ningún personaje limpio, pero, con sencillez, nos asomamos a sus dilemas psicológicos casi sin darnos cuenta. Qué gran sabiduría la de Fellini, qué gran director. Y qué cierto es, por muy obvio que suene.



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...