La Comunidad del Anillo - Versión Extendida
La primera parte de la trilogía de El Señor de los Anillos va a cumplir estas Navidades diez añitos. Pocos pensábamos que era posible trasladar al cine la kilométrica obra de Tolkien, y mucho menos de la mano de Peter Jackson, un tipo con absoluta pinta de friki cuyo principal mérito había sido rodar películas gore de tan mal gusto como Mal Gusto (reconozcamos que al menos el título era coherente con el contenido…). Pero resulto que, aún lejos de ser perfecta, La Comunidad del Anillo es una muy buena película, sin lugar a dudas la mejor de la saga. En el lado positivo tenemos un casting muy bien seleccionado, que se acopla a los personajes como anillo al dedo (qué expresión más apropiada para esta película, ¿verdad?). También la historia, que responde fundamentalmente al primero de los seis libros de la obra de Tolkien, que también es, sin ninguna duda, el mejor y el más ameno de leer. El Señor de los Anillos comienza en el estilo de El Hobbit, como una novela de aventuras en la que un antihéroe (Bilbo, Frodo, Sam) se enfrenta a un viaje lleno de peligros, junto a un grupo de compañeros, a lo largo de tierras de lo más exóticas. Después, la novela –la película no tanto, aunque también- deriva en farragosas genealogías y en batallitas (de las de verdad y de las de mentira) que se vuelven bastante aburridas.
En La Comunidad del Anillo, las dos primeras horas resultan ser un prodigioso cine de aventuras, casi casi de vieja escuela. Tras la “muerte” de Gandalf, la película pierde fuelle, y, por supuesto, la falta de una conclusión le resta enteros. Algunas escenas rozan la cursilería absoluta, y otras el gore y el feísmo. También se alternan escenas muy emocionantes con diálogos y momentos que se hacen algo repetitivos, sobre todo en una película tan larga. Ahora bien, sobre esta mezcolanza irregular navega sin pudor su principal baza: el encanto de la Tierra Media y de los personajes de Tolkien. O lo amas o lo odias, pero una vez que conectas con su universo (y entendiendo que esto no es Ingmar Bergman precisamente) la trilogía se disfruta con facilidad pese a su maratoniana duración.
Lo mejor: el casting, la producción y el espíritu de los personajes de Tolkien. Y el encuentro de Gandalf con el Balrog.
Lo peor: algunos “tics” del director Peter Jackson y su exagerada duración.
Sentido épico no falta. Vistas desde el helicóptero, seguramente sobran.



