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10/4/12

Vengadores Reuníos!



Dentro de nada se estrena la película de Los Vengadores, el grupo de superhéroes más famoso de Marvel (con permiso de Los Cuatro Fantásticos y de los X-Men claro). Adivino que la Disney se está haciendo de oro con la franquicia de Spiderman y compañía, porque el bombardeo de películas basadas en sus personajes de cómic de los últimos años es de locura. En un momento de debilidad había pensado dedicarles una de las famosas Semanas de Tururú, pero, en parte por pereza, en parte porque no se lo merecen, nuestros queridos Hulk y compañía se van a tener que conformar (y apretujar) en esta entrada. Un repasito a los miembros fundadores de la mano de nuestro exigente maestro Tururú. Vamos allá.




Iron Man
Stark y su armadura son lo mejorcito de las adaptaciones Marvel de los últimos años, gracias a un fanfarrón Robert Downey Jr., que deja a otros actores enfundados en mallas a la altura del betún. Podéis consultar la entrada de Iron Man 2 en






Capitán América
El héroe americano más americano no podía faltar en este revival. Joe Johnston, un director muy malo experto en blockbusters de encargo, se pone a los mandos del cacharro (sin frenos claro). Tommy Lee Jones y Stanley Tucci son los ilustres de turno (bueno, Tucci tiene dos escenas, pero menos es nada) en esta cinta un pelín aburrida, pero que al menos sabe reírse de sí misma en un par de ocasiones. La recreación de época es tan realista como los billetes de doce euros,y los amigotes europeos igual o más estereotipados. Menos mal que Elrond, con la cara pintada, pone un poco de orden con un arma mágica tan, tan “poderosa”, que el Capi, dos franceses y un irlandés son capaces de destruír una docena de plantas de fabricación casi sin un rasguño…  Si eres un incondicional del Capitán América (no tan popular en España, me temo) te gustará ver el escudo con su estrellita volando de aquí para allá. Si no, pues, en fin, casi que busca otra película, ¿no?

Lo mejor: la chica, y la persecución del principio con un recién transformado Steve Rogers
Lo peor: el (sibilino) regusto militarista






Thor
Kenneth Brannagh firma esta comedia (perdón, queremos decir película), lo cual puede explicarse con una simple palabra: dinero. No culpo a Mr. Brannagh por venderse a la industria y abandonar la interesante carrera de sus inicios en pos de la fama y la taquilla (a fin de cuentas, de eso va, más o menos, el oficio más antiguo del mundo). Ahora bien, sí critico la falta de honestidad, porque, en lugar de decir que la película es un churro y un saca-cuartos para los fanáticos del cómic y para familias de padres divorciados, el bueno de Ken afirma que la historia de Thor, Odín y demás familia es un drama de corte Shakesperiano lleno de personajes interesantísimos y tal y cual. Paparruchas. Que estemos acostumbrados no significa que, de vez en cuando, no podamos señalar con el dedo cosas como ésta.

Lo cierto es que la cinta no tiene desperdicio: un Dios chulesco y megamusculado, recién escapado del más chusco episodio del Pressing Catch, es desterrado a la Tierra. Eso sí, si se porta bien, recuperará su martillo mágico para poder soltar hostias como panes a los malos. Así las cosas, Thor, que viene de la escuela de actores Arnold Swarzenegger –pura proteína, nada de fósforo- consigue salvar al mundo, a su padre, al cuaderno de su chica e incluso su virginidad (que ya se sabe que los superhéroes de cómic y los dioses del Valhalla no tienen sexo). Por el camino, armaduras vergonzantes de cartón, efectos especiales de todo a cien, unos actores secundarios de relumbrón arrepentidos de sus pecados y unos espectadores aburridos que no esperaban gran cosa, pero que, al precio que va el Blu-ray, podrían con razón sentirse pelín estafados.

Lo mejor: hum, ésta es muy difícil. Siguiente pregunta
Lo peor: chusca, hortera y barata. Como la pescadera de Torrente en plan Marvel Comics.






Hulk
Es grande y verde, y, después de ver la de Ang Lee, no me han quedado ganas de ver la peli de Edward Norton. A descubrir. Esperemos que los pantalones esta vez sí que sean elásticos, y no como los de Eric Bana, que siempre se le rompían al pobre…





Nick Furia y la Viuda Negra
La Viuda negra no es uno de los miembros fundadores (bueno, tampoco lo es el Capi, para ser justos) pero al menos le pone un poco de picante a este universo infantil y fascistoide del tebeo de mamporreros enmascarados. Samuel L. Jackson aporta mirada de mala leche y parche en el ojo al bueno de Furia, mientras que Scarlett Johanson, pues, en fin, así da gusto… ¿Para cuando una película para el personaje? Desde aquí pedimos que no sea tan mala como Catwoman ; ya con eso nos conformaremos.









Epílogo: el Super Grupo

Descacharrante e imprescindible, una auténtica joya del tebeo español (Capitán Hispania, como no podía ser de otra manera, a la cabeza). Obra maestra.








Y desde aquí, y a base de portadas, un modesto homenaje al tebeo clásico...

26/10/11

Semana de El Señor de los Anillos (y VII)

Las parodias
Vamos a rematar esta Semana del Anillo con esas parodias que tanto me gustan. Empezando por el archiconocido corto de la MTV, y pasando por los típicos homenajes de South Park, Padre de Familia o Los Simpson, lo cierto es que el universo de Tolkien se presta a todo tipo de chistes y chascarrillos. Yo mismo me animaría a hacer un par de bromas; como muestra, un botón de este "vocabulario básico anillesco" del que me arrepentí a medio camino. Pido perdón por anticipado.

Pan de lembas: pan que se mantiene tierno para siempre, muy calórico. Algo así como el pan Bimbo, con un poco más –no mucho- de conservantes.

Elfos: tienen orejas puntiagudas, son inmortales y hacen magia. Como Juan Tamariz vamos, que tiene más años que la tos y hay sigue –y ojalá que por muchos años-.

Los Puertos Grises: nadie sabe dónde están pero todos los elfos quieren ir allí. Son para ellos lo que Suiza para los banqueros o la seguridad social de España para el turista británico.

En fin, tras los abucheos, a lo que íbamos. A nivel patrio tenemos otras parodias bien conocidas (a mí en particular me hacía mucha gracia la de Cruz y Raya caracterizados como Gandalf y Frodo). Pero, dejando aparte El Señor de los Pardillos, El Señor de los Gramillos y similares, yo me quedo con el genial tebeo de Jan y Superlópez, El Señor de los Chupetes. Chupamarca, Chupadelpote y demás portadores de los seis chupetes, fieles servidores del Chupóptero oscuro y representantes cada cual de un vicio distinto (bebida, tabaco y similares) le pondrán las cosas difíciles a nuestro héroe. Hace ya tiempo que hablamos de Superlópez y La Gran Superproducción en Tururú: la verdad es que esa primera etapa del personaje es fantástica, y, aunque el Señor de los Chupetes no es la mejor, es muy recomendable para pasar un ratete, y viene que ni pintado para despedir este especial.

"-Bueno, ya estoy en casa –dijo Sam-."





24/11/09

Tronak el Kárbaro

Superlópez: La Gran Superproducción
I.
La lista de películas inspiradas en un cómic es interminable: empezando por Conan, Dick Tracy, Spirit o Corto Maltés, por citar a los clásicos, y siguiendo por toda la tropa de superhéroes de Marvel y DC, con Batman, Superman, Spiderman, X-men y demás tipos con mallas de colores. También películas más serias, como Camino a la Perdición, Persépolis o From Hell, tienen su origen en la novela gráfica. El caso contrario es más raro. Normalmente, una película es adaptada al cómic a raíz de su éxito, caso de Aliens, Indiana Jones, Star Wars, etc, etc. Todo este rollo sirve de introducción indocumentada para hablar de una de mis obsesiones desde mi época juvenil (quizá no tan marcada como los zapatos de tacón de aguja o masticar chicle con la boca abierta, pero de igual o mayor impacto). Esa obsesión no es otra, agarraos a la silla, que ese tebeo que me compré por 190 pesetas de las de entonces, que se llamaba La Gran Superproducción, y en el que SuperLópez, metido a director de cine, guionista, montador y lo que le echen, emulaba las aventuras de Conan con un sucedáneo llamado Tronak, el Kárbaro.



2.
Superlópez nace en los ochenta de la mano de Jan, un dibujante que ha perdido fuerza con los años, pero que ahí sigue, incombustible como Ibáñez. Con el tiempo las viñetas se han hecho más grandes y las historias más flojas, aunque el estilo de la manga arrugada y el movimiento tan expresivo que imprime a las escenas no ha cambiado. Superlópez es una parodia calcada al milímetro de Clark Kent y Supermán, y los nueve primeros albumes son de compra obligada para amantes del tebeo cómico hispánico (por cierto que oí el otro día que se rueda una película sobre Vázquez, el gamberro creador de Anacleto y las Hermanas Gilda). Jan parodia la historia de Supermán en el primer número, para después seguir con el Supergrupo (una versión hilarante de Los Vengadores, Capitán Hispania de por medio) y pasar luego a la adaptación de El Señor de los Anillos (con el nombre de El Señor de los Chupetes) o a la parodia de los dioses griegos, aztecas e hindúes en La Caja de Pandora. Este número 8 remata con esta última página mítica, que escaneo como homenaje a Jan y para que os lo compréis (que yo no sé si la colección Olé sigue existiendo, pero en SuperHumor lo tienen seguro). Qué barbaridad, que manera de soslayar un mensaje ateo y antibelicista en un tebeo para niños. Por eso los de nuestra generación hemos salido tan majos y tan listos (¿?).


3.
La Gran Superproducción no tiene desperdicio. Lleno de referencias al mundo del cine, casi sin querer se nos cuenta el proceso de producción de un film, que estará lleno de problemas y chapuzas por ahorrarse dos duros. Todos los personajes son divertidísimos, empezando por un Brut Kanlaster nonagenario o el niño-macarra Marcelino Vinopán, pasando por Cecilio Bemille, que prostituye su arte rodando Tronak para poder filmar su "Macbeth visto por detrás". El montaje final es divertidísimo, e incluye un demoledor ataque contra los festivales y los críticos de cine, pero siempre entre risas.



Pese a la mezcla extraña que propone el tebeo, pasearse por sus páginas asegura un buen rato, y lo mejor es que puede uno volver a leérselo para descubrir nuevos detalles. He aquí un cómic que supera a muchas comedias y películas que ya quisieran ser igual de divertidas; en todo caso, si hay un arte parecido al cine, ése es la mezcla entre imagen y narrativa que ofrecen los cómic. Superlópez nos demuestra que la idea y el trabajo bien hecho es lo importante, y que el vehículo de expresión da igual, que da igual que la película esté hecha por ordenador, en 3D, con actores guapos, con vestuario deslumbrante, porque lo importante es qué se cuenta, y cómo se cuenta. El talento al fin. Yo no me canso de decirlo, por si acaso a base de gritarlo los productores empiezan a invertir en lo que de verdad vale la pena. Mientras tanto, os dejo unas viñetas de La Gran Superproducción, que internet está flojo de Jan, y éso no puede ser.


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