3/5/13

Skyfall




Leo en La Guarida del Eremita, el espacio de mi compañero bloggero Pepe Cahiers, la reseña de la última de James Bond, con la coincidencia de que acabo de ver la película hace un par de días. Cahiers se concentra en su crítica en un guión que hace aguas por todas partes, lo cual evidentemente suscribo. Os dejo el link para que lo reviséis, y así me evito comentar exactamente lo mismo


A la saga de James Bond le está sucediendo algo a lo que ya nos estamos acostumbrando: cada vez menos seso y cada vez más tortas. Esto tal vez no tendría nada de malo si no fuera por tratarse de un personaje ya con unos añitos, cuyos orígenes están bastante lejos (en intenciones y en resultado) del Bond actual. El principal problema de la saga hoy en día ya lo hemos dicho en Tururú un par de veces: el inexpresivo, feo y plano musculitos que nos han plantado, diciendo incluso que es el actor que mejor ha representado el personaje. Ver para creer amigos. Daniel Craig se pasea por tercera vez en los zapatos de Bond, sin mover un músculo, aniquilando docenas de enemigos con la misma cara con la que pela las patatas para la tortilla de la cena. Sus admiradores, especialmente las féminas, están de suerte: Craig se pasa la mayor parte de la cinta sin camiseta, haciendo gala de su principal habilidad: exhibir musculito.

Tal vez haya un puñado de buenas ideas en esta película, y no dudo de que los productores han echado toda la carne en el asador, con actores de relumbrón, helicópteros, trenes descarrilando y demás pirotecnia. No así Sam Mendes, un director que ha ido de más a menos, lástima. De Javier Bardem no podemos decir más que se embarca en el típico papel de psicópata, como se esperaba: confiemos en que se haya divertido, porque el espectador se lo habrá pasado nada más que regular. Tal vez la presencia de una chica Bond con cierto peso en la trama ayude en próximas entregas, so pena de empacho tremendo de orejas de soplillo “a la Craig”. Así las cosas, una película fallida, con un guión más que endeble, que no convence ni a los amantes del cine de acción ni a los seguidores del personaje.

Lo mejor: los reconocibles escenarios de Londres.
Lo peor: larga y aburrida. Añoramos al James Bond socarrón que tan bien interpretó Sean Connery (o incluso Pierce Brosnan)




Lo dicho...


28/4/13

Una de series





Últimamente veo muchas series de televisión. Dicen que la creatividad en los últimos tiempos ya no está en la gran pantalla sino en series como Los Soprano, Perdidos, A dos metros bajo Tierra, Homeland y otras. Yo no estoy muy de acuerdo. El fenómeno de las series no es nuevo (empezando por aquellas en los ochenta de innegable calidad como Canción Triste de Hill Street), y, por otra parte, si bien el nivel del cine en general es bastante flojito, sí tenemos al año suficientes películas interesantes, las mismas o más que series de televisión. Por no hablar de los actores, que no llegan por supuesto al nivel de un Daniel Day-Lewis, de una Meryl Streep, o de la producción: ni comparación con El Hobbit, por mucho que Juego de Tronos escatime hábilmente las batallas.
Vamos a hacer un rápido repaso a las series que sigo y que conozco bien. Un apunte más: la versión original es incluso más necesaria que en el cine.
The Big Bang Theory: el trono de la Comedia de amiguetes después de Friends no es para Como Conocí a Vuestra Madre, mal que le pese, sino para esta serie de frikis patéticos e idiotizados, que, superada la extrañeza inicial, se convierten poco a poco en personajes entrañables. Veintidós minutos en general muy hábiles que se pasan volando. Muy divertida
Lo mejor: para mi gusto, el Howard de las primeras temporadas. De galán incombustible y fracasado a astronauta patético. El mejor personaje de la serie, quizás igualado con el (brillante) dueño de la tienda de cómics, Stewart
Lo peor: algunos episodios muy por debajo de la media, o que superan el límite de la vergüenza ajena


The Good Wife: Después de una interesantísima primera temporada ha perdido algo de fuelle. Lástima, porque personajes como Kalinda o Eli Gold, por no mencionar la tensión sexual entre Alicia y Will, hubieran mantenido el listón muy, muy alto. Envoltorio de lujo para unos guiones que, desgraciadamente, se repiten con frecuencia, como en un bucle.
Lo mejor: la repetida presencia de Michael J. Fox
Lo peor: la ausencia de un hilo argumental principal, aparte de las vueltas de tuerca sentimentales de la Florrick


Juego de Tronos: auténtico fenómeno editorial, parecido al caso de Harry Potter: es ya un éxito también en su adaptación a la pantalla, incluso sin que los libros hayan terminado de escribirse. En realidad Canción de Hielo y Fuego bebe de toda la tradición de novelas de fantasía y lo mezcla con una intriga familiar tipo Dallas. Todo ello adornado con sexo gratuíto, violencia incluso más gratuíta, incesto, intriga, dragones, hijos bastardos, paisajes espectaculares… no falta prácticamente de nada.
Lo mejor: sus continuas sorpresas.
Lo peor: sobra casquería. Algunos personajes que desaparecieron en la primera temporada se echan en falta.


Mad Men: seguramente la mejor serie de la historia de la televisión. Que es decir mucho. La historia americana de los años sesenta sirve de fondo para una serie de personajes complejos, realistas y maravillosos. Magnífico retrato de la sociedad de aquellos años (la americana claro, porque en España todavía andábamos en la prehistoria por entonces), el mundo de la publicidad es solamente una excusa para retratar a unos caracteres desencantados, perdidos, malvados a veces, vacíos siempre. Un auténtica obra maestra
Lo mejor: todo
Lo peor: perdérsela  



23/3/13

Woody Allen: el documental



Todo lo que usted siempre quiso saber sobre Woody Allen, pero nunca se atrevió a preguntar.
Así debería llamarse este documental faraónico, dedicado a la figura del neoyorquino más neurótico y divertido que ha parido Brooklyn. La cinta se estrenó en los cines y  nos llega ahora en un kilométrico blu-ray. Se trata de una especie de making-off de unas seis horas, con la particularidad de que, además, contiene algunos extras (es decir, que tenemos también el making-off del making-off…). ¿Se trata, por tanto, del documental definitivo sobre la figura del genio?



Es cierto que  este “todo sobre Woody” es bastante exhaustivo, en especial repasando sus primeros pasos en el cine. Después, inexplicablemente (o tal vez por derechos de las distribuidoras) el documental se salta sin mencionarlas una buena docena de películas de los años noventa y dos mil. En lo personal, la cinta hace un buen repaso a sus orígenes, con algunas escenas de sus primeros monólogos como comediante que son para no perderse. Por el camino vemos a Diane Keaton o a Martin Scorsesse, junto a algunas estrellas de nueva hornada como Naomi Watts, o la inolvidable Poderosa Afrodita que fue Mira Sorvino. El documental tampoco oculta el escándalo que rodeo a su ruptura con Mia Farrow (y su posterior matrimonio con la que fuera su hija adoptiva, Soon Yi).


La película es, por lo tanto, muy recomendable para los seguidores del talentoso director. Mucho cuidado si no lo sois: el documental pierde fuerza muy pronto y se vuelve bastante pesado (aunque es imprescindible verlo por partes, claro). En todo caso, un homenaje bastante merecido a un artista como ningún otro. El cineasta, a lo largo de más de cuarenta años de carrera, ha conseguido mantener un nivel siempre digno, regalándonos obras maestras como Manhattan o la minusvalorada Match Point. Su forma de hacer cine es tan desgarbada como su personaje. Su talento como actor, director y guionista es único en la historia del cine. Se le ha criticado su vida personal (que, a fin de cuentas, debería importarle sólo a él) y también la irregularidad de sus últimas películas. Esto último puede ser cierto, pero también es verdad que, como pasa con la última etapa de Picasso, es más importante su búsqueda que su resultado, y siempre es un placer observar su sabiduría y su experiencia reflejados incluso en la escena más embarazosa. Como otros artistas, Woody Allen sabe que se le acaba el tiempo pero aún tiene muchas cosas que decir: de ahí esa precipitación, ese resultado no tan redondo. En todo caso, siempre será mejor acercarse a su cine, que perder el tiempo con alguna de esas estúpidas comedias americanas, groseras y absurdas, que tanto abundan hoy en día.

Lo mejor: el comienzo, que refleja sus primeros pasos en el mundo del espectáculo
Lo peor: bastante pesado. Sólo para fanáticos del director (o de los making-off) que, afortunadamente, son muchos.



Grande, sin comentarios

16/3/13

Argo




Thriller de baratucho
Argo es la flamante ganadora del Óscar a la Mejor Película de este año, y también de otros premios de relumbrón, Globos de Oro incluidos. Ha sido tan exitosa que en las salas del Reino Unido, por ejemplo, está volviendo a exhibirse, aprovechando el tirón. En realidad, no es la primera vez que un actor de recursos limitados, como Ben Affleck, consigue el éxito que no había conseguido con la interpretación dirigiendo una película. Me vienen a la cabeza otros casos, como los de Mel Gibson o Kevin Costner. Esta tendencia no puede ser casualidad, demostrando que seguramente, en las votaciones, hay más afinidad por los actores metidos a director que por los directores mismos.

En todo caso, la pregunta sería: ¿cuántas fiestas y comilonas han pagado George Clooney (productor) y el propio Affleck para conseguir tanto éxito?. O más aún, ¿con cuánta gente han tenido que acostarse para “promocionar” su película? Si estamos hablando de miles, tal vez así encontraría este humilde espectador la explicación para semejante despropósito.

Argo no es una buena película. Tampoco es rematadamente mala, pero sí una de las peores películas que se ha llevado el óscar, junto a otros plomos del calibre de El Artista o Shakespeare in Love. La historia ha sido convenientemente edulcorada, pero eso ya nos lo suponíamos. Lo que no nos esperábamos son los recursos baratos que desatan la adrenalina de la última media hora. El montaje resuelve con habilidad unas escenas dignas del peor telefilm de sobremesa, pero es que además la primera parte de la cinta roza la somnolencia, con personajes poco carismáticos y producción de serie B.
De remate, por encima de estos otros problemas está el principal, la prolongada sombra del Ben Affleck actor, un tipo enamorado de sí mismo que no se inmuta durante las dos horas de la cinta, pero que, sin ningún complejo, nos obsequia con primeros planos de su inexpresividad continuamente. De juzgado de guardia.
Lo mejor: la histérica traca final. Barata y tramposa, pero vibrante
Lo peor: casi todo, la verdad. Un insulto a otras buenas películas que se hubieran merecido el óscar, pero, sobre todo, un auténtico insulto al llamado buen cine. Y al espectador. El consejo llega tarde, pero es bien válido: no perdáis el tiempo.



Madre mía qué guapo soy! Y lo poco creído que lo tengo...

6/3/13

Parque Jurásico

 
 
El Tiranosaurio cumple años
Se cumplen los veinte años de este clásico moderno, la que fuera durante un tiempo película más taquillera de la historia (desbancando a otra gran película de Spielberg, E.T.). Parece ser que se planea un re-estreno en 3-D, lo cual se antoja bastante gratuito teniendo en cuenta que la película no se pensó para ese formato. Aunque ya veremos. Por cierto que la que es de momento la única incursión de Spielberg en las tres dimensiones, Tintín, es seguramente la película que hasta la fecha mejor ha hecho uso de esa tecnología (ni Hugo, ni Avatar… pero es solamente mi opinión claro).
 
Rodeado de un merchandising tremebundo y una inagotable promoción, Parque Jurásico recaudó el dinero suficiente para que Spielberg rodara su obra más personal (y la que es una de sus obras maestras), La Lista de Schindler, que se presentó ese mismo año. La capacidad para rodar dos películas tan distintas y con esa maestría es sencillamente apabullante; ningún otro director puede acercarse a dos géneros radicalmente opuestos de manera tan exitosa.
 
 
Gran parte del éxito de Parque Jurásico se debe a sus efectos digitales, pioneros para la época, y a una sabia dosificación de los mismos; porque en las dos horas de metraje los dinosaurios solamente aparecen unos seis minutos en total. Su realismo consigue que, vista hoy, después de todo el chaparrón de efectos especiales que nos ha caído, la película no haya envejecido en absoluto, y que sus efectos aun funcionen a la perfección.
 
Otra gran baza es la novela de Michael Crichton en la que se inspira. La novela es incluso mejor que la película, y, si os gustan ese tipo de best-sellers, es un imprescindible. Es curioso también como anticipaba el dilema ético de la investigación genética, un aspecto que también aparece en el film como telón de fondo.
 
Conviene acercarse a Parque Jurásico, como siempre, en versión original. El doblaje de la película en España coincidió con una huelga de dobladores y le hace un flaco favor a las voces originales, pero sobre todo a los efectos de sonido. También es interesante aproximarse fuera de ese estigma de blockbuster, que lo es, pero Parque Jurásico es algo más. Sin ir más lejos, Joe Johnston realizó una patética tercera parte, con mejores medios, pero sin habilidad ninguna, demostrando lo difícil que es esto del cine y la diferencia entre un buen director y uno del montón.
 
 
Alejados de esos prejuicios, el tiempo, y las películas del género que han llegado después, han colocado a esta cinta en el lugar que le corresponde. Parque Jurásico no es, ni por asomo, tan buena como Tiburón, ni pretende serlo, pero sí debería considerarse a la altura por lo menos del Aliens de James Cameron, por ejemplo, un film bastante apreciado por la crítica. Tampoco es una película fácil de rodar en absoluto, como en general el buen cine de aventuras o de ciencia ficción, generalmente minusvalorado.
 
Pero lo mejor de Parque Jurásico es su impresionante precisión. Su montaje milimétrico, sus planos diseñados con corte de cirujano. Escenas como la vibración del vaso de agua con la aparición del tiranosaurio, o la persecución de los velocirraptores en la cocina, entran por derecho propio en la historia del cine. Una película vibrante y consistente, excepcional.
 
Lo mejor: su aparente sencillez, que esconde una planificación milimétrica
Lo peor: Laura Dern, no es su estilo.
 
 
 
Y Spielberg que cada vez se parece más a mi amigo Francisco...
 

4/2/13

Looper



Asesinos del futuro

Looper es un refrito de lo más granado de la ciencia ficción. Es una cinta de viajes en el tiempo, en el más puro estilo de Terminator o Doce Monos, aquellas en las que se suceden las paradojas temporales y en las que el destino cambia permanentemente, de forma que las acciones del presente afectan a los personajes o sucesos del futuro. Creo que el espacio-tiempo del bueno de Albert Einstein no funciona exactamente así, pero bueno: todo vale con tal de divertirse un rato. También recuerda la película a Carrie y, muy especialmente, a Akira, por motivos bastante obvios pero que no pueden ser desvelados sin revelar la trama.
Como bien me gusta decir, aquí terminan las buenas noticias. Es difícil de decir qué le pasa a esta película, pero la realidad es que no funciona en absoluto. A medio camino entre el gore y las películas de tiros, y la película casi intimista, Bruce Willis aparece y desaparece (en varios sentidos) mientras el propósito del metraje va cambiando como si no estuviera muy claro, tampoco para el guionista, de qué va la cosa. Lo más imperdonable es que el final es pretendidamente confuso, y sabe a poco, y se resuelve con sobriedad altiva, como si la cosa fuera un Blade Runner. Pero no lo es. Si el espectador ha sobrevivido a la crueldad de la primera parte, se encontrará con que la curva de interés va creciendo, anticipando un final potente, que lo es, pero que no convence. Qué difícil es sorprender en esto de la ciencia ficción
Lo mejor: el perturbador Tetsuo, robado directamente de la magistral Akira.
Lo peor: perfectamente prescindible. Y, como es norma habitual en el cine reciente, su (deleznable) violencia.


Ya lo dice el bueno de Bruce: el que avisa no es traidor.

3/1/13

Los Miserables



Actores, que no cantantes
Hace cosa de un año comentábamos en Tururú la anterior película de Tom Hooper, El Discurso del Rey, en un post que podéis consultar aquí


Por entonces yo decía que me había gustado mucho el estilo de Hooper, dejando a los actores expresarse frente a la cámara sin aspavientos, florituras y demás mareos de cámara a los que otros directores acostumbran. Es tal vez ese estilo, que tan buenos resultados le dio en una película pequeña, lo que traiciona a esta cinta de Los Miserables, superproducción mucho más ambiciosa, de mayor duración, que necesitaba seguro de una ayudita para que el espectador no termine pidiendo no ya la hora, sino clemencia.

Los Miserables es un musical de éxito imparable, inspirado en la novela de Víctor Hugo que, a buen seguro (porque yo no la he leído, ni pienso leerla), dejaba atados y bien atados todos los cabos sueltos que esta adaptación no resuelve. Personajes totalmente planos campan a sus anchas por este drama de tomo y lomo, lleno de saltos temporales, en una colección de distintas historias conectadas por dos personajes que tienen mucho más en común de lo que aparentan: el bueno de Jean Valjean y el también bueno, a su manera, Inspector Javert. La complejidad de su antagonismo hubiera dado para una trilogía, pero este resumen revolucionario es algo farragoso, y estirado al principio, lo que lastra la duración de la película. No hay duda de que la adaptación del musical es fidedigna, con lo que, intuyo, arrastra, o se hacen más graves, los errores del original.


Hooper se rodea de un reparto de campanillas, en general correcto. Anne Hathaway recibe palos por todas partes en unos escasos veinte minutos, que incluyen la famosa pieza I dreamt a dream, y que seguramente le valgan el óscar a mejor actriz de reparto. Hugh Jackman no termina de convencerme, y Russel Crowe, que aporta su habitual presencia física, anda muy despistado en esto de los gorgoritos. El director propone a los actores un auténtico tour de forcé, y, con un plano fijo, muy próximo, les deja cantar y llorar durante minutos, ininterrumpidamente, y es este uno de los principales fallos de la cinta, no sólo para los actores (pues, además de ser una prueba muy exigente, su voz no alcanza como debiera en los momentos culmen de la canción) sino también para el sufrido espectador, a quién algún movimiento de cámara, o un segundo plano, hubiera venido muy bien para relajar tanta tensión y tanta pena. De hecho, en otra ganadora de óscar, Chicago, el montaje era fundamental para camuflar los fallos de actores jugando a ser bailarines como Richard Gere. Bien le hubiera venido a Hugh Jackman algún respiro de esos. Solamente en el caso de Russel Crowe, a juicio del director, fueron imprescindibles – en una escena, esa del solo de Javert, mucho mejor resuelta pese a las limitaciones del actor-.

En todo caso, por encima de dichas trabas, la partitura de Los Miserables se alza como su mejor baza, con piezas como la coral One more day (mi favorita), el prólogo con el que comienza la película o la marcha que acompaña las distintas barricadas hacia el final de la cinta. No es una música tan sencilla o pegadiza como la de otros musicales, pero cuenta con muchos adeptos merecidamente. Como con casi todo, si odias los musicales, esta no es tu película, pues apenas hay diálogo. Si por el contrario los dramones de época te chiflan, y piensas con razón que Cantando bajo la Lluvia es una obra maestra, no debes perderte Los Miserables. Eso sí, prepara los klinex y deja las palomitas fuera.

Lo mejor: su música
Lo peor: que el director no consigue armar la cinta como su fama y su reparto se merecen 



Er... Entendido, mejor la próxima vez canto en la ducha...

25/12/12

Feliz Navidad




Ya sabéis que los auténticos regalos no pueden comprarse, pero seamos conformistas por unos días. Muy Felices Fiestas.

20/12/12

Batman: La Leyenda Renace




Batman cansino
Los seguidores de este oscuro y ya clásico personaje (entre los que me cuento) no podemos por más que felicitarnos por la actualización que Christopher Nolan ha llevado a cabo en los últimos años, sobre todo después del desaguisado que Val Kilmer, George Clooney y directores de los que no quiero acordarme, habían hecho en la franquicia. Asegurada una cierta calidad, la pregunta sería si esta tercera y última película de la trilogía del hombre murciélago se parece más a la (más bien correcta) primera entrega o la (bastante mejor) segunda parte. Una segunda parte, por cierto, hiper violenta y sobrevalorada, pero con buenos mimbres.

La respuesta es sencilla: Batman, La Leyenda Renace, se asemeja mucho más a Batman Begins, y de hecho muchas situaciones nos recuerdan al primer film (empezando por el enemigo, pero también por esa transformación que el personaje enfrenta). Es cierto que Bane o Catwoman son apariciones muy atractivas, pero en general la película, como el resto de la saga, desperdicia a sus secundarios, y se pierde en cansinos diálogos y en escenas de acción algo confusas. Por no mencionar que le sobra, al menos, media hora, lo que hubiera evitado el aburrimiento que, de forma inevitable, invade al espectador.

Tristemente, durante el estreno de la película se produjo una matanza en Estados Unidos, que enlaza con la tragedia en un colegio que ha sacudido a los medios de comunicación estos días (como si fuera la primera, o la última vez que pasa). Muchos expertos (y no tan expertos: nadie es inmune a un lavado de cerebro, sobre todo si recibes dinero a cambio) aseguran que la violencia que vemos en el cine o los videojuegos no tiene nada que ver con este tipo de terribles sucesos. En Tururú sin embargo estamos cansados de decir que la banalización de la violencia (o su uso heroico, como sucedía en la segunda parte de Batman) produce una insensibilización en el público, y que es la chispa que falta para que, el que está mal de la cabeza, termine dando el paso hacia la locura. En Tururú también pensamos que todos los creativos (directores de cine, cantantes o diseñadores) con una repercusión social tan importante, tienen una responsabilidad moral con su producto. Leía una entrevista con Quentin Tarantino en la que aseguraba, acerca de las escenas violentas de sus películas, que no le preocupaban en absoluto, y venía a concluír: el que no quiera mirar, que no mire. Algo terriblemente egoísta y estúpido, teniendo en cuenta que la esencia del cine es ese no saber lo que va a pasar en el siguiente fotograma, y muchas veces nos llevamos una desagradable sorpresa. Es cierto que la responsabilidad de todo este desastre de las armas no es de las productoras de cine, faltaría más, pero, como un problema social que es, no es excusable mirar hacia otro lado.

Lo mejor: Catwoman
Lo peor: pelín soporífera



En la línea de Michelle Pfeiffer y Halle Berry: Anne Hathaway es, también, una Catwoman de aúpa.

4/12/12

Pupurrí 2


En el capítulo anterior realizamos un pupurrí de películas fantásticas, y ahora toca otro pupurrí de películas con los pies en el suelo. Vamos allá

Martha Marcy May Marlene
Hace unos días comentábamos en Tururú The Master, una dura denuncia contra la Iglesia de la Cienciología. Martha Marcy May Marlene, una película aún más dura, es también un alegato contra la realidad de las sectas en Estados Unidos. Cine independiente con miga este, que expone todo el drama sin sutilezas, de la mano de una dirección cruda y firme y, sobre todo, de la actuación de Elizabeth Olson, la hermana pequeña de aquellas gemelas tan monas de la serie Padres Forzosos (que ahora ya no son tan monas pero se han construído un gran imperio alrededor). En fin, lavados de cerebro y un final abierto, para estudiosos de este negocio tan boyante de limpiar el alma a través del sacrificio y demás sandeces.

Lo mejor:Olson
Lo peor: que no te apetezca ver este tipo de cine. Lo cual no sería nada extraño la verdad




La Versión Barney
Paul Giamatti interpreta a un gruñón con mucho carácter y muy mala suerte, con la habilidad de estropearlo todo aunque sus intenciones sean buenas. Escondida bajo la forma de una comedia, en realidad la cinta es un drama de tomo y lomo, con pocas concesiones a la galería. Barney es de puro romántico un enfermo, pero en el fondo un buen tipo. Poco importa, porque el final de su vida es triste como el de cualquiera, y, así las cosas, la película deja un ligero poso de amargura. Ligero sólo: no hay tanto que recordar en ella, afortunadamente.

Lo mejor: Paul Giamatti
Lo peor: quizás un poco larga




2 días en París
July Delpi, musa de Kiewloszky en Tres Colores: Blanco y actriz por lo tanto de culto, interpreta, escribe y dirige esta comedia enloquecida, de personajes enloquecidos, con una base real como la vida misma. Es cierto que a veces resulta exagerada, pero la Delpi ofrece un pequeño crisol de lo que somos en el papel de una fotógrafa con mucho carácter y un pequeño trastorno bipolar. Claro que su familia está peor. Una película con buenos momentos, que no dispara la carcajada pero que se ve muy bien.

Lo mejor: su escasa ambición
Lo peor: pues, tal vez eso mismo.




2 días en Nueva York
Secuela de la anterior, una multi talentosa Julie Delpy continua con las aventuras de sus personajes, unos años después, y en un escenario bien distinto. El novio ha cambiado, pero su desastrosa e incontrolable familia, de visita en la Gran Manzana, sigue como siempre. Contra pronóstico, la secuela es mucho mejor que la anterior, con más fondo, dándole fuerza a los secundarios (en especial al padre de la Delpy, en la ficción y en la realidad) y con algún cameo que otro, muy de agradecer. Las notas filosóficas o las paradojas de la vida se entremezclan hábilmente, lo que resulta en una comedia mucho mejor de lo esperado.

Lo mejor: la parte final
Lo peor: lo antipático que resultan algunos personajes




MoneyBall
Aparentemente, MoneyBall no ofrece demasiados alicientes. El baseball no es un deporte demasiado popular que digamos en Europa, tal vez por eso el cartel de la película lleva a Brad Pitt en solitario, reclamo principal y único de lo que parece ser un buen rollo. He de decir que he visto la película animado por las buenas críticas, y que no me ha decepcionado en absoluto. MoneyBall es interesante, intensa, sus personajes están bien construídos, la dirección es firme y es, en definitiva, un buen film. El baseball es el telón de fondo, pero lo que se muestra en realidad es una lucha a contra corriente, un empecinamiento de un pionero nada heroico con final agridulce. Recomendable.

Lo mejor: su factura impecable
Lo peor: no dar a esta película una oportunidad



27/11/12

Popurrí fantástico



Vamos a por uno de esos popurrís que tanto me gustan. Lo de fantástico no es porque las siguientes películas sean de extraordinaria calidad (qué más quisiéramos) sino porque la temática de todas ellas es de fantasía y aventuras o ciencia ficción.

Mission Impossible: Ghost Protocol
Si soportas el avejentado aspecto de Tom Cruise (dando grimilla en la línea de Stallone, Van Damme y otros ídolos del mamporro proteínico de los ochenta de los que da penita verlos) y te gustan las fantasmadas (lo de Ghost Protocol creo que era por eso) puede que disfrutes de esta cinta, enésima entrega de la franquicia producida por el mismo Cruise, que ya ni tiene nada que ver con la serie original, ni con el cine de espías, ni nada de nada. Si pensabas que Brad Bird, después de Los Increíbles de Píxar, nos iba a ofrecer otra pieza maestra, avisado quedas: no van por ahí los tiros.

Lo mejor: la escalada de la Torre Burj de Dubai
Lo peor: pues que es, otra vez, lo mismo de siempre. Y ya aburre.




Los Vengadores
Esperaba mucho de esta reunión de superhéroes de la Marvel. Las buenas críticas son ciertas, aunque tal vez pelín exageradas. La dirección es hábil y el reparto hace subir enteros a la cinta. Los efectos especiales, a estas alturas, ya no sorprenden tanto, pero la destrucción y el caos de las escenas finales en una Nueva York no por tópica menos reconocible se merecen un sobresaliente. El comienzo, sin embargo, es algo renqueante, y la película demasiado larga.

Lo mejor: HULK. La escena de propina después de los títulos de crédito. Y HULK.
Lo peor: Thor y el Capitán América eran más expresivos cuando eran solamente un trozo de papel. Qué desastre.




Sherlock Holmes: Un juego de sombras
Perdido el efecto sorpresa de la apreciable primera parte, la aparición de Moriarty (maloso por antonomasia de las aventuras de Sherlock Holmes) prometía mejorar el original. Por desgracia no es así: Robert Downey Jr., Jude Law y su director, Danny Boyle, se entregan a la apatía y a las carreras por Europa en un correcalles agitado al estilo del Bond de Daniel Craig. El resultado termina no interesando demasiado, Noomi Rapace se aburre y nos hace añorar a Irene Adler, y, bueno, entre pitos y flautas, pues eso, que al final la función nos importa un pito.

Lo mejor: Stephen Fry
Lo peor: cada vez menos seso y más acción. Que lo mismo daría que el personaje se llamara Sherlock Holmes que Pepito Pérez, porque la fidelidad al original es prácticamente nula.




Desafío Total
El remake de la (muy buena) película de Paul Verhoven se inspira sólo ligeramente en el original. Lo cuál es bueno. Además aporta una fuerza visual inesperada, con escenarios muy verticales, recargadísimos, inspirados en Blade Runner pero también en el Londres actual. Escenas muy potentes, como los ascensores horizontales que se mueven a toda velocidad, merecían a su alrededor una historia con algo más de chicha, porque, por desgracia, ni el final convence, ni toda esa historia del ejército de clones es nueva (dónde he visto yo eso antes…?). Lástima digo: hallazgos como la Catarata lo demuestran. Por otro lado, Colin Farrel, actor muy de moda que a mí no termina de convencerme, no se encuentra durante todo su metraje, y, aunque su personaje está despistado, tampoco es para tanto. Visualmente apabullante, y, aunque el original es muy superior, la cinta sorprende positivamente.

Lo mejor: las chicas, Kate Backinsale y Jessica Biel.
Lo peor:  el olorcillo a la trilogía moderna de Star Wars. Echamos de menos Marte.




Prometheus
Precuela de Alien, Prometheus es una buena película que augura una nueva trilogía. Teorías aparte (religioso metafísicas casi todas: pocas películas han dado tanto de que hablar), yo tengo otra explicación para los cabos sueltos y los detalles no aclarados. Lo que ocurre es que la gente, con buena fe, piensa que la historia es pretendidamente confusa, cuando en realidad es el guión el que hace aguas por los cuatro costados. Ridley Scott mantiene un buen ritmo (con similitudes a 2001, Odisea del Espacio durante la primera parte del metraje) y los efectos especiales, como era de esperar, están a la altura; no así los calamares y demás bichejos, que, ciertamente, no funcionan. Prometheus, como casi todo el cine de Ridley Scott, está lleno de altibajos, y se queda a las puertas de ser un gran film de ciencia ficción. Mejor será revisar Alien otra vez, para ver las diferencias. O, casi mejor que no.

Lo mejor: la conexión con la primera parte de la saga Alien.
Lo peor: sin duda, los bichos, plasticosos y cutres. Muy muy mal.



Un sintético con malas pulgas, como de costumbre...

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