2/11/09

El año que vivimos peligrosamente

1984
Viene en la Fotogramas un reportaje sobre el año 1984; año que, parece ser, contiene la mayor colección de bombazos peliculeros de la historia. En efecto, tenemos estrenos míticos como Gremlins, Los Cazafantasmas, Terminator, Indiana Jones y el Templo Maldito, Superdetective en Hollywood, Footloose, La Mujer de Rojo, Tras el Corazón Verde, Top Secret y algunos más que seguro se me escapan (yo no incluiría en ese grupito a Amadeus, porque es otro nivel, claro). La revista se pregunta por qué ese año fue tan especial, pero no lo responde. Intentémoslo. Se trata de títulos bastante ingenuos, y casi todos ellos se ofrecen de una manera infantil, con historias gamberras y tontorronas, de aventuras, ciencia ficción o comedia. Son creativas, divertidas sin ser pretenciosas, riéndose de ellas mismas, y con un lenguaje accesible, de guiones socarrones, actores jóvenes que no principiantes y guapos y carismáticos, y directores con mucho oficio. Y todo destila esa ingenuidad en las formas, con escenas sencillas y efectos especiales de la edad de piedra pero con encanto. La época dorada de los 80 no volverá, porque ahora solamente vendemos decorados infográficos y ruidos sin sentido. Para repetir esa cosecha, harían falta directores con ilusión, estudios que se atrevan a financiar películas baratas pero originales. En la época del Gran Turismo 5, Millenium 3, remakes de Pesadilla en Elm Street y tantas otras y Greatest Hits de los Eagles, nadie apuesta por lo nuevo, no hay libertad para que Rick Moranis y los suyos se pongan el chandal y "preparen las herramientas" frente a Sigourney Weaver. Es lo que hay; afortunadamente, hay suficientes películas buenas en la historia para tenernos entretenidos de por vida aunque el negocio del cine cerrase. Que a este paso, no sé yo.


Vaya fantasmada! :-)

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