15/10/09

Más miedo que vergüenza

El Baile de los Vampiros
Ahora que los vampiros vuelven a estar de moda, con la saga Crepúsculo, la serie True Blood, o películas como Déjame Entrar como bandera, y aprovechando que Polanski se ha asomado a este humilde blog con motivo de su reciente (y esperemos que largo) paseo por la comisaría, es buen momento para revisar uno de los clásicos más celebrados del género de ajos, crucifijos y estacas. Es curioso cómo en tan pocos años ha cambiado tantísimo la presencia y nuestra tolerancia acerca del sexo y la violencia que se muestra en pantalla. El Baile de los Vampiros fue censurada en su época, pese a su erotismo ingenuo y socarrón (y un poco Alfredo Landa, la verdad). Si en el 67 (año en el que se estrenó la cinta) los censores hubieran visto uno de los capítulos de True Blood, seguramente les hubiera dado un buen infarto, o hubieran colgado los hábitos en busca de una profesión más saludable. Por los demás, estos Fearless Vampire Killers (como reza el título original) tienen en realidad más miedo que vergüenza, nada que ver con el Profesor Van Helsing que interpretara Anthony Hopkins en el Drácula de Coppola. Tanto el papel de Polanski como el del viejo caza-vampiros despistado recurren a los recursos del cine mudo para que pasemos un buen rato sin más complicaciones. Comprobar la belleza de Sharon Tate es más difícil; es curioso la sensación que produce ver en pantalla a esos ídolos asesinados, ya sea Lennon o el tan reciente Michael Jackson. Mejor pasar página sobre ese lado oscuro inevitable, hacer espacio a la realidad del cine, retocada y falsa, destilada como un buen whiskey sobre los fotogramas perecederos.



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