26/10/11

Semana de El Señor de los Anillos (y VII)

Las parodias
Vamos a rematar esta Semana del Anillo con esas parodias que tanto me gustan. Empezando por el archiconocido corto de la MTV, y pasando por los típicos homenajes de South Park, Padre de Familia o Los Simpson, lo cierto es que el universo de Tolkien se presta a todo tipo de chistes y chascarrillos. Yo mismo me animaría a hacer un par de bromas; como muestra, un botón de este "vocabulario básico anillesco" del que me arrepentí a medio camino. Pido perdón por anticipado.

Pan de lembas: pan que se mantiene tierno para siempre, muy calórico. Algo así como el pan Bimbo, con un poco más –no mucho- de conservantes.

Elfos: tienen orejas puntiagudas, son inmortales y hacen magia. Como Juan Tamariz vamos, que tiene más años que la tos y hay sigue –y ojalá que por muchos años-.

Los Puertos Grises: nadie sabe dónde están pero todos los elfos quieren ir allí. Son para ellos lo que Suiza para los banqueros o la seguridad social de España para el turista británico.

En fin, tras los abucheos, a lo que íbamos. A nivel patrio tenemos otras parodias bien conocidas (a mí en particular me hacía mucha gracia la de Cruz y Raya caracterizados como Gandalf y Frodo). Pero, dejando aparte El Señor de los Pardillos, El Señor de los Gramillos y similares, yo me quedo con el genial tebeo de Jan y Superlópez, El Señor de los Chupetes. Chupamarca, Chupadelpote y demás portadores de los seis chupetes, fieles servidores del Chupóptero oscuro y representantes cada cual de un vicio distinto (bebida, tabaco y similares) le pondrán las cosas difíciles a nuestro héroe. Hace ya tiempo que hablamos de Superlópez y La Gran Superproducción en Tururú: la verdad es que esa primera etapa del personaje es fantástica, y, aunque el Señor de los Chupetes no es la mejor, es muy recomendable para pasar un ratete, y viene que ni pintado para despedir este especial.

"-Bueno, ya estoy en casa –dijo Sam-."





23/10/11

Semana de El Señor de los Anillos (VI)



El Señor de los Anillos (1978)
No fue Peter Jackson el primero en trasladar las hazañas de Frodo y compañía al celuloide. En 1978 se estrenaba esta adaptación de culto dirigida por Ralph Bakshi (maestro del cine de animación del que, tras Cool World, no hemos sabido casi nada, y de eso hace ya veinte años). Bakshi nos regaló las gamberras aventuras del gato Fritz y también una de las películas que más me gustó en mi adolescencia, Tygra Hielo y Fuego, por razones obvias (dos razones muy obvias vaya). No estaría mal que Bakshi, aunque ya tiene unos añitos, nos regalara otra película de esas espíritu canalla y animación indecisa que se echan de menos en estos tiempos pulcros y pulidos de infografía futurista.

La película fue concebida como una adaptación en dos partes, pero, pese al éxito de taquilla, nunca se llegó a rodar la continuación. La cinta mezcla la animación tradicional (con una ambientación y un diseño de personajes sobresaliente) con la técnica del rotoscopio, que no es ni más ni menos que imagen real coloreada de forma un poco chapucera. Al igual que en la trilogía de Jackson, la música –esta vez a cargo de Leonard Rosenman- es tal vez lo mejor en una película de ambiente impresionista y muy valiente, de tono algo más oscuro que la de imagen real y por supuesto nada comercialoide.

En realidad, El Señor de los Anillos de Jackson le debe mucho, muchísimo, a esta primera aproximación de Bakshi: algunas escenas son clavadas, y, si bien la novela de Tolkien contiene descripciones muy detalladas, es imposible que la situación de la cámara o esas escenas tan parecidas sean mera coincidencia. La cinta demuestra de manera aplastante como la historia puede ser contada con efectividad en mucho menos tiempo. Lo que Jackson cuenta en seis horas de metraje, Bakshi lo plasma en dos, y pocas cosas se echan en falta. Comparar los personajes de ambas versiones es también complicado, aunque por ejemplo los hobbits se parecerían más a estos dibujos que a Elijah Wood.

Por cierto que la película se puede encontrar en Youtube troceada: imprescindible para fanáticos y curiosos en general. He descubierto también una película llamada El Hobbit, del 77, y una película de 1980 títulada El Retorno del Rey, las dos de animación. La Wikipedia ofrece información a tope sobre todas ellas. Ahí lo dejo, para que investiguéis a gusto.

Lo mejor: la efectividad con que se cuenta la historia. Y, además, prácticamente sin presupuesto.
Lo peor: la escenas de batalla, que por supuesto no pueden compararse con los films de Jackson. La técnica del rotoscopio ha envejecido fatal. 



La Comunidad del Anillo según Bakshi. Interesante, ¿no?


18/10/11

Semana de El Señor de los Anillos (V)

La música
Sin duda lo mejor de esta trilogía es la música. El canadiense Howard Shore tiene una larga trayectoria como compositor de bandas sonoras (seguramente la más recordada, aparte de la de El Señor de los Anillos, sea El Silencio de los Corderos, que también es muy buena). La colaboración con Jackson le reportó tres oscars, bien merecidos por un score épico y emotivo, que tiene de todo: fanfarrias, canciones, y temas de todo tipo: intimistas, misteriosos, mágicos o fantásticos, utilizando coros a veces y otras instrumentos atípicos. Yo tengo algunas escenas en la memoria (la cadena de antorchas que se va encendiendo en las montañas para pedir ayuda a Rohan en El Retorno del Rey, por ejemplo) que no son nada sin la música que las acompaña. Una composición, en definitiva, soberbia, de cinco estrellas, que supera por calidad a las películas en sí. Imprescindible.



Cualquiera de las pistas de la última parte de El Retorno del Rey es magistral...

13/10/11

Semana de El Señor de los Anillos (IV)



El Retorno del Rey - Versión Extendida
La traca final de la trilogía pone toda la artillería sobre la mesa: una araña gigante (Ella-Laraña, que por cierto pertenece al Libro Primero de Tolkien), olifantes, muertos vivientes, los nazgul, los Puertos Grises, etc etc. El principio resulta bastante aburridillo, y ya es lástima, porque le deja a uno bastante cansado para las dos horas finales, en las que, a la batalla definitiva y a la destrucción del anillo, le sigue una despedida algo lacrimógena pero entrañable, en la que Jackson dice adiós a esos personajes que nos han acompañado a lo largo de diez horas de metraje.

El Retorno del Rey ganó nada menos que once óscars: sin duda un premio a una producción monumental, y a esa vuelta a un cine de aventuras de capa y espada que fue capaz de llegar al gran público y también de contentar a buena parte de la crítica. A muchos no nos gustaron el ejército de ectoplasmas verdosos –clavaditos a los de Las Doce Pruebas de Astérix- e incluso nos quedamos dormidos en el cine (qué le vamos a hacer). Sin embargo, es difícil negarle a la película una personalidad a prueba de bomba, su espectacularidad (a veces demasiado comercial tal vez) y una dirección bastante sobria, sobre todo en esta tercera parte, en la que Jackson aparca el helicóptero y equilibra con astucia los momentos de acción con los (a menudo cursis) diálogos de los personajes.

En resumen, y si bien las tres películas por separado muestran sus carencias, la trilogía demuestra ser un clásico que se fortalecerá con el tiempo. Y todo gracias a su reparto, su música, sus paisajes y fuerza visual, y a una historia clásica que otros antes no consiguieron llevar a buen puerto. Y por encima de todo, a Peter Jackson, un tipo de Nueva Zelanda que se empeñó en adaptar a Tolkien y lo consiguió. Pues nada, Peter, chapeau. Esperamos con impaciencia El Hobbit.

Lo mejor: las escenas de aventura, en especial las hazañas de Frodo y Sam y la batalla contra los olifantes.
Lo peor: su duración. Y las escenas extra de esta versión extendida, que no sólo no son necesarias, sino que emborronan el resultado final.



Yo nunca entendí por qué los elfos dejan la Tierra Media, pero bueno...

11/10/11

Semana de El Señor de los Anillos (III)




Las Dos Torres - Versión Extendida
Las Dos Torres partía con la dificultad de ser una segunda parte en una trilogía que, a diferencia de otras sagas, sólo puede entenderse como continuación. No sólo no tiene final ni principio, sino que además debe de adaptar la parte más aburrida de la obra de Tolkien. La Comunidad del Anillo se ha disuelto, y los personajes se buscan la vida por separado como pueden. ¿Consiguió Peter Jackson hacerlo funcionar?

Lo cierto es que, como parte de la trilogía, la película es correcta. Por separado, es la más floja de las tres. Sólo la aparición de Gollum y algunos detalles elevan una función bastante soporífera. El trasfondo ecologista se tambalea, pero es que los ents, muñequitos cursis y sin carácter, son de juzgado de guardia. Algo así como los ewoks de la tercera parte de Star Wars. Para rematar la faena, Gandalf el Blanco es mucho más soso que Gandalf el Gris, y Légolas y Gimli, en aras de la comercialidad descerebrada, se embarcan en una competición de mamporros y orcos abatidos en combate. Vamos, que la supuesta espiritualidad de los príncipes a paseo. También flojean los secundarios: un prometedor pero inexistente Grima, un Faramir que no da la talla… incluso aparece la sombra de la duda entre Aragorn y Eowyn, a saber por qué, aunque es buena noticia que por fin aparezca una mujer más de cinco minutos en la saga…

Dicho esto, es justo admitir que, pese a sus carencias, la película mantiene el tipo gracias a sus muchas historias paralelas, al mencionado Gollum y a una batalla final con buenos momentos –pese al uso y abuso del ordenador-. La música, brillante, magnífica, se merece un capítulo aparte.

Lo mejor: la expresividad de gollum, un personaje generado por ordenador.
Lo peor: sus detalles cursis, sus detalles gore, y su duración. Media hora menos le hubiera venido de perlas.



¿Gandalf o Saruman? El hábito no hace al monje, o al mago en este caso.


9/10/11

Semana de El Señor de los Anillos (II)



La Comunidad del Anillo - Versión Extendida
La primera parte de la trilogía de El Señor de los Anillos va a cumplir estas Navidades diez añitos. Pocos pensábamos que era posible trasladar al cine la kilométrica obra de Tolkien, y mucho menos de la mano de Peter Jackson, un tipo con absoluta pinta de friki cuyo principal mérito había sido rodar películas gore de tan mal gusto como Mal Gusto (reconozcamos que al menos el título era coherente con el contenido…). Pero resulto que, aún lejos de ser perfecta, La Comunidad del Anillo es una muy buena película, sin lugar a dudas la mejor de la saga. En el lado positivo tenemos un casting muy bien seleccionado, que se acopla a los personajes como anillo al dedo (qué expresión más apropiada para esta película, ¿verdad?). También la historia, que responde fundamentalmente al primero de los seis libros de la obra de Tolkien, que también es, sin ninguna duda, el mejor y el más ameno de leer. El Señor de los Anillos comienza en el estilo de El Hobbit, como una novela de aventuras en la que un antihéroe (Bilbo, Frodo, Sam) se enfrenta a un viaje lleno de peligros, junto a un grupo de compañeros, a lo largo de tierras de lo más exóticas. Después, la novela –la película no tanto, aunque también- deriva en farragosas genealogías y en batallitas (de las de verdad y de las de mentira) que se vuelven bastante aburridas.

En La Comunidad del Anillo, las dos primeras horas resultan ser un prodigioso cine de aventuras, casi casi de vieja escuela. Tras la “muerte” de Gandalf, la película pierde fuelle, y, por supuesto, la falta de una conclusión le resta enteros. Algunas escenas rozan la cursilería absoluta, y otras el gore y el feísmo. También se alternan escenas muy emocionantes con diálogos y momentos que se hacen algo repetitivos, sobre todo en una película tan larga. Ahora bien, sobre esta mezcolanza irregular navega sin pudor su principal baza: el encanto de la Tierra Media y de los personajes de Tolkien. O lo amas o lo odias, pero una vez que conectas con su universo (y entendiendo que esto no es Ingmar Bergman precisamente) la trilogía se disfruta con facilidad pese a su maratoniana duración.

Lo mejor: el casting, la producción y el espíritu de los personajes de Tolkien. Y el encuentro de Gandalf con el Balrog.
Lo peor: algunos “tics” del director Peter Jackson y su exagerada duración.



Sentido épico no falta. Vistas desde el helicóptero, seguramente sobran.

1/10/11

Lupin III: El Castillo de Cagliostro



En plena forma
Muchos años antes de ganar el óscar con El Viaje de Chihiro, Hayao Miyazaki ya hacía grandes películas -y series de televisión-. La serie de Lupin no tuvo gran repercusión en España, aunque sí lo hizo otra serie que llevaba su sello y que me trae muy buenos recuerdos, de un estilo bastante parecido: Sherlock Holmes (por no hablar de Heidi o Marco –que eran también buenas series con Miyazaki detrás, pero no de aventuras-). Después de Porco Rosso, Miyazaki se pierde en mundos aún más mágicos y el mensaje ecologista comienza a tomar peso, con películas de contenido bienintencionado en las que la infancia es protagonista. Pero, antes de todo eso (que, todo sea dicho, a mí me parece excelente) Miyazaki había entregado esta cinta, con un estilo fresco, muy divertida, y eso que fue realizada en el 79.

Dice el rumor que, según Spielberg, la persecución en coche, montaña abajo, es la  mejor de la historia (falsa modestia, porque sin duda la mejor es la persecución del camión de “En Busca del Arca Perdida”). El Castillo de Cagliostro es poco más que un capítulo estirado de la serie de televisión original, con pocas pretensiones, y sin efectismos ni un presupuesto disparatado. Y eso es precisamente lo que la hace grande y muy entretenida. Los diálogos son muy rígidos pero correctos, casi de cine clásico, y la animación alterna con estilo el típico plano fijo (con ese personaje que sólo mueve los labios) con otras escenas de mucho movimiento, en las que las líneas se vuelven sinuosas, casi surrealistas, y las reglas espaciales no existen. Así las cosas, resulta casi imposible sustraerse su encanto. No es una obra maestra, pero tampoco lo es Porco Rosso y, a cambio, ésta de Lupin resulta más entretenida. Miyazaki forever.

Lo mejor: La mencionada persecución en coche, y el irresistible carisma de la tripleta de ladrones.
Lo peor: que las nuevas generaciones, acostumbradas a los planos abarrotados de detalles, la encontrarán simplona.



Hay un par de homenajes al cine clásico que a mí personalmente me han encantado...

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