11/7/13

El Hobbit



Vuelta (y media) a la Tierra Media
En Tururú nos gusta El Señor de los Anillos, ya sean los libros, la película de animación de Ralph Bakshi  o la archiconocida, oscarizada  y testosterónica maratón que Peter Jackson nos propuso hace ya la friolera de doce años. Cómo pasa el tiempo. El Hobbit es la historia previa a la saga, que el bueno de J.R.R. Tolkien escribió allá por los años treinta: un libro no demasiado extenso de aventuras fantásticas, sin muchas pretensiones. Lo de las genealogías farragosas, idiomas élficos y demás nombrecillos impronunciables vino después. El Hobbit hace gala de un sentido del humor que no tienen sus hermanas mayores, y su lectura es mucho más entretenida. Y además cuenta con Gandalf, trolls y dragones. Qué más puede pedirse.
A raíz del éxito de El Señor de los Anillos, Peter Jackson comienza a mover los hilos de su precuela. Primero como productor (recuerdo que Guillermo del Toro iba a dirigir la película en un principio) y finalmente como director. Después se dijo que la película se dividiría en dos partes, y finalmente en tres. Muchos han dicho que no hay material en el libro para otra trilogía, y, si bien es cierto que El Señor de los Anillos es mucho más extenso, yo veo muy capaz a Peter Jackson de hacer no ya una película de diez horas, sino veinte, a base de rellenos, batallas infinitas y primeros planos melancólicos a tutiplén.

Ese es quizás el principal problema de El Hobbit: que es imposible saber, en algunos momentos, si estamos viendo la nueva o la antigua, si no estamos viendo otra vez El Señor de los Anillos. Da la impresión de que algunas escenas hubieran sido recortadas y añadidas a la cinta (por ejemplo, las escenas con Galadriel y Saruman, o las batallas con los goblins o los orcos). Incluso da la impresión de que Christopher Lee y otros actores no han sido filmados realmente, sino que su rostro ha sido añadido tecnológicamente al metraje, a partir de escenas descartadas de El Señor de los Anillos. En todo caso, la repetición de escenarios y situaciones es del todo lógica. Los decorados de la Comarca, Rivendell y tantos otros eran excelentes, así que no hay necesidad de cambio.
Esta continua sensación de deja-vú tiene dos caras: por un lado ya sabemos que nos encontramos ante una producción magnífica y una cinta de aventuras por encima de la media. Por otro lado, las sorpresas serán más reducidas: buenas noticias para los fans y para los amantes de la trilogía original, y no tan buenas para el resto de los cinéfilos. A mí en particular me ha parecido que la película tiene menos alma, tal vez porque este Bilbo, valiente y bien interpretado, no tiene el carisma de Frodo y Sam, o tal vez porque no cuenta con el ambiente pre-apocalítico y a veces melancólico de la trilogía original. Sea como sea, Ian McKellen – Gandalf y por supuesto Gollum son siempre bienvenidos, aunque sea arropados por un grupo de enanos de exagerado maquillaje y por un cansino atropello de efectos generados por ordenador
Lo mejor: como era de esperar, la breve pero magnífica aparición de Gollum. Y las dosificadas apariciones del dragón Smaug.
Lo peor: demasiado larga, a veces pesada y siempre alborotada


Pero este tío, no es el cantante de Mago de Oz...?


2 comentarios:

  1. Yo también tuve la sensación de estar viendo descartes de la saga de el Señor de los anillos y se me acabó haciendo muy pesada. Creo que fue un error dedicar una trilogía a un único libro.
    Por cierto que en agosto me doy una vuelta por Londres.
    Saludos. Borgo.

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  2. A recibido muchas criticas pero a mi me parece muy buena parece que la segunda parte tiene mas accion un saludo.

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