10/12/09

Y más porrazos

Tomb Raider
Como las desgracias nunca vienen solas, estos días también he visto la primera parte de Tomb Raider. Angelina Jolie pone cara de póker y morritos morados y gordotes, justo antes de que los últimos retoques la convertieran en el bellezón artificial que es hoy. Por el camino, se encuentra con su padre de ficción y (mal que le pese) en la vida real, Mr. Jon Voight, que no se parece nada nada a su hija, por mucho que insista en que le transmitió el ADN (por decirlo de forma fina) allá en los tiempos de MariCastaña. También se encuentra con Daniel Craig, un tío tan expresivo como un tronco de madera, y a veces incluso más, al que le ha tocado la lotería siendo el nuevo James Bond después de hacer un montón de secundarios sin pena ni gloria. La valiente multimillonaria Lara Croft, en lugar de malgastar su dinero en fiestecillas y rodando videos porno amateur como Paris Hilton, se dedica a emular a Indiana Jones (y van...) persiguiendo reliquias, objetos mágicos,y, en general, salvando al mundo. Las similitudes con Indy terminan aquí, por desgracia, porque una historia flojilla (como es la norma habitual) nos trae una sucesión de mamporros a cámara lenta, lianas de plástico, carreras en las que no se ve nada, ametralladoras que nunca dan en el blanco y, en fin, la típica colección de pseudo escenas de acción. Esta vez la excusa es la alineación planetaria de rima fácil del cinco del cinco de 2001, que iba a ser el fin del mundo después del año 2000 y antes del 2012. Resulta que hay un objeto mágico partido en dos mitades que hay que destruír, pero Lara quiere destruir las dos mitades, claro, una no basta porque entonces la película duraría la mitad. De todas formas, hay que reconocer que Tomb Raider no es de las peores, ni mucho menos. Y además, me va a servir para un divertimento en forma de comparativa fotográfica, que se agradece en este invierno de crisis tan tontorrón.



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